Los pasos que ha dado el gobierno para recuperar en la economía, están llevando a una recuperación sostenida del país, que poco a poco va permitiendo pasar la página del correato, una administración que triplicó la burocracia y la hizo simplemente inmanejable cuando se acabó el espejismo del sobreprecio del petróleo. 

Hoy vivimos en una administración austera que, a pesar de tener un gran precio del barril de crudo, ha preferido ser cauta y mantener un presupuesto moderado, planificando que los sobrantes vayan a las reservas del Estado, lo contrario a farreo infamemente el socialismo del siglo XXI, 70 mil millones para ser exactos, algo jamás visto en la historia nacional.  

A pesar de que se ve un trabajo serio y bien intencionado por la administración actual, esa mala vibra enquistada por el correato en la Asamblea, sigue bloqueando las iniciativas de cambio que buscamos todos los ecuatorianos.  

Sería bueno que de una vez por todas el gobierno comience a sacar los cueros al sol a estos señores, porque rabo de paja es lo que les sobra a estos personajes, que en menos de lo que canta un gallo se convirtieron en los nuevos ricos de este país, ¿de qué manera?, pues bien se sabe, fueron incontables los contratos obscuros en los que participaron para sacar su tajada.

El país pide a gritos que de una vez por todas se pare el carro a estos mafiosos que lo único que buscan, es un Ecuador convulsionado, para poder pescar a río revuelto y tener el protagonismo que les impulse a seguir a sus anchas, pero en la impunidad.