La crisis económica que se vive sumado a la emergencia sanitaria, ha hecho que los campesinos que habían emigrado a las grandes ciudades buscando mejores oportunidades, retornen a sus desgastadas tierras, para tratar de hacerlas producir y no morirse de hambre. 

El tema no es tan fácil, para hacer producir una parcela, hay que meterle mucho dinero, pues los nutrientes naturales de la tierra prácticamente han desaparecido por el mono cultivo y la falta de humedad, si estos campesinos logran hacer producir algo a sus tierras, viene el problema de los intermediarios quienes, de la manera más abusiva, se llevan el 80% de la ganancia.

A continuación, viene el tercer escenario, frente a la desesperación y el endeudamiento que existe en este sector, no queda más que buscar a coyoteros para que los saquen del país. Es una realidad, nuestra provincia se encuentra llena de coyoteros que llevan a la gente, especialmente del occidente, Maca, Guangaje, Tigua, Zumbahua, Alpamálag, hacia el “sueño americano”. Como ya se ha visto, muchos de los migrantes han muerto en el intento, otros son deportados y quedan en peor situación de la que se fueron, completamente endeudados con los chulqueros que les prestaron la plata para viajar, pocos logran llegar a la meta.  

Por último, hay cantidad de familias que se están quedando en pobreza extrema, es ahí donde el gobierno debe actuar con verdaderos proyectos productivos, que les permitan desarrollar y recuperar sus tierras, para no buscar opciones tan tristes como la peligrosa migración que se ha puesto de moda. (O)