Fue verdaderamente gratificante ver de nuevo cabalgar a la Mama Negra por las calles de nuestra ciudad, contagiando a todos los latacungueños de alegría y optimismo, un pueblo golpeado como lo habíamos mencionado anteriormente por paros, pandemia, erupciones y demás, que dejaron herida a la economía local.  

La fiesta luego de dos años, se vivió con muchísima intensidad, las calles se colmaron de gente y claro está, fiesta sin trago, no es fiesta y fue así que varios miles de libadores, posteriormente fueron retirados de las calles, pero mientras esto ocurría, por las cunetas de las calzadas corrían ríos de orina, la gente no tenía dónde hacer sus necesidades y todas las paredes o dientes entre casa y casa, eran los lugares perfectos para que los fiesteros hagan sus necesidades.  

Para las damas la situación fue más compleja, tenían que buscar portales o lugares escondidos, como espacios entre autos, había una gran cantidad de chicos y chicas a los que no les importaba nada, de manera frontal daban un mal espectáculo al hacer sus necesidades públicamente.

Esto es algo que no se puede repetirse, las autoridades antes de dar los permisos de funcionamiento o planificar estas fiestas, deben tener el contingente necesario, con elementos portátiles, para que la gente pueda hacer sus necesidades, elementos que deberían estar ubicados en la mayoría de esquinas por donde pasa la tradicional comparsa.

Hay compañías que se dedican al alquiler de baños portátiles; nos cobran impuestos por concepto de las fiestas, y no son capaces de dotar a la ciudad de estos elementos, para evitar tanta suciedad y contaminación que en estas época de pandemia y otras enfermedades, podría acarrear nefastas consecuencias, recordemos que la viruela del mono se encuentra rondando en nuestra provincia. (O)