Miles de fieles participan en el desfile y son testigos de este acto de fe. foto N.G. LA GACETA

La Fiesta del Príncipe San Miguel guarda un sincretismo entre el acto religioso donde se agradece por los dones y favores concedidos con una misa campal y el acto social, donde se unen todas las manifestaciones culturales; esta fiesta es la más antigua del cantón Salcedo, se dio a conocer un 29 de septiembre de 1573 y la han denominado los conocedores del folclor como la Fiesta Mayor del cantón Salcedo.

Para esta ocasión la fiesta será de forma igual para muchos, pero para otros será la primera fiesta como Patrimonio Intangible del Ecuador, ya que fue entregada la certificación el 21 de junio de 2018 por el INPC, el documento que certifica de acuerdo al Art. 79 de la Ley Orgánica de Cultura, que esta celebración es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación.

Los preparativos de la fiesta del Príncipe San Miguel se inician en julio, cuando los priostes designados visitan a instituciones, clubes u organizaciones afines, para que puedan contribuir con los arreglos, pirotecnia, comida, banda de pueblo, comparsas, etc.

Entre los personajes que forman parte del desfile están los Priostes, Saumeriantes, Capariches, Champuceros, El Abanderado, Los Loantes, Los Guacos, Los Peluqueros y las Camizonas.  Según la leyenda, el Arcángel San  Miguel llegó de Roma a Guayaquil en el siglo XV; su destino final era Quito, pero su voluntad fue quedarse en Salcedo, la falta de carreteras para la comunicación entre los pueblos  hacía una tarea difícil el transporte de la imagen; de Guayaquil a bodegas de Babahoyo se transportó en una embarcación, para continuar con el recorrido por  la cordillera de Los Andes, para lo cual se empleó el lomo de mula.
El viaje duró algunos días sin mayores novedades, cansados los viajeros hicieron una parada en el Tambo de Molleambato, al día siguiente que intentaron continuar con el recorrido, quisieron nuevamente cargar en la mula a la imagen del ‘Príncipe San Miguel’, pero no pudieron, ya que pesaba más de una tonelada.
Ante esta novedad, el sacerdote de la zona ordenó que la estatua sea trasladada a la iglesia, para lo que se requería la ayuda de decenas de fieles que la condujeran en hombros,  pero el asombro fue mayor cuando al trasladarle al templo ésta recuperó su peso normal; transcurridos algunos días, se intentó nuevamente trasladar al Santo a su destino, pero otra vez adquirió un gran peso que no había cómo levantarle, ante esta novedad, el sacerdote del lugar viajó a Quito para informar de lo sucedido a sus superiores; luego de comprobar la versión del religioso se dictó una resolución en el sentido de que la imagen del Arcángel San Miguel se queda, ya que así parece ser su voluntad.

El padre Giorgio Peroni, párroco del cantón, indicó que se organizó con fervor religioso la fiesta, “es un momento muy profundo y significativo en el ámbito de la parroquia porque cuando se habla de patrono no se está hablando de sueños, sino en una versión religiosa de nuestro referente en la vida cristiana, la tradición, la costumbre de tener 5 priostes de instituciones que participen todos y no se excluye a la gente, con ellos se está trabajando el tema para que el ámbito religioso sea central, hay expresiones folclóricas, pero no deben sobreponerse al tema religioso. (I)

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