Es desgarrador ver como no paran las cifras de niños y niñas que salen de sus casas huyendo por el maltrato intrafamiliar.

Cada vez las cifras van en aumento, no hay seguridad para ellos puesto que deben estar en confinamiento por el covid-19, pero no, se sienten muchas veces más seguros evadiendo al agresor y buscando ayuda fuera de sus hogares. Muchos no regresan, otros van por ayuda, y otros terminan siendo sujeto de trata de niños o violados. ¡Qué situación más desgarradora!

¡Hay alguien que pueda explicar tanta barbaridad, si en un hogar los niños deben sentirse amados y protegidos!

El porcentaje de personas abusadas dentro del hogar en esta pandemia ha sido alarmante, hay muchas denuncias, y nos preguntamos, ¿qué pasa con los que no pueden denunciar?  ¿Y los que siguen corriendo peligro?  ¿Y los que están amenazados?

Como sociedad debemos tomar conciencia de que los valores y moral empiezan por casa.

Debemos hablar muy claro a nuestros menores de la cantidad de niños maltratados y de las medidas que se deben tomar si en algún momento necesitaran ayuda. Debemos alertar también a las personas que sufren de abuso de género.

Este tipo de atropellos se ha manifestado tanto en Ecuador como en el mundo entero, pero ante esto no debemos callar.

Existen también falsas alarmas, por eso no debemos denunciar si no estamos seguros de que hay un abuso certero, y colaborar si vemos algún hecho sospechoso en nuestra comunidad.

Tratémonos con respeto, con tolerancia, con amor en esta etapa difícil que nos toca vivir y no agrandemos el dolor de quienes viven en nuestro hogar. Si es necesario pedir ayuda psicológica, háganlo.

La vida sigue, nuestros menores deben salir adelante en esta pandemia con más comprensión de sus padres o los que vivan con ellos, pues nunca nos imaginamos vivir una situación como esta.

¡Digamos basta al abuso de niños y a la violencia de género en el Ecuador!(O)