El siglo XXI ha comenzado con los mismos problemas con los que finalizó el siglo anterior, el número creciente de habitantes y los altos niveles de consumo están agotando los recursos naturales del planeta,  la escasez de agua,  el avance de la desertificación, la pérdida de la tierra arable, la destrucción de los hábitats naturales, la contaminación generalizada son los principales peligros que amenazan la vida de la Madre Tierra; algunos expertos detectan en la actualidad una extinción masiva de especies, similar en sus proporciones a la que se registró en la era del fin de los dinosaurios.

La sobreexplotación aceleró el ritmo de desaparición de especies, la caza y la pesca son las dos técnicas más antiguas que el ser humano ha utilizado para su supervivencia; estas acciones no son en sí el problema, sino la intensidad con la que se llevan a cabo en las últimas décadas; en los próximos años los océanos se quedarán sin recursos.

Las especies invasoras son la segunda principal amenaza para la biodiversidad, el número de especies introducidas a nivel global se ha incrementado en gran medida en las últimas décadas, estas especies son la parte más visible, pero los científicos recuerdan que los parásitos minúsculos y las formas de vida microbiana pueden provocar una devastación mayor que sus anfitriones.

El cambio climático creará un desafío sanitario para el que hoy los países no están preparados, como está ocurriendo en este momento con la pandemia causada por la covid-19.

El calor extremo, las inundaciones o simplemente la expansión de enfermedades tropicales por nuevos territorios pondrán en jaque los sistemas de salud de medio mundo, por lo que los países deben tomar medidas para prepararse y para limitar el aumento global de las temperaturas que está causando la pérdida de hábitats y las especies que los pueblan; el impacto que sufren algunas especies son una prueba de que el calentamiento global afecta ya a la pérdida de biodiversidad, el derretimiento del hielo en los casquetes polares puede dejar sin hogar a las especies únicas que lo habitan, como los osos polares o los pingüinos.

La contaminación por diversos agentes químicos es el otro gran elemento que incide en la desaparición de especies; la aprobación en los últimos años de legislaciones cada vez más severas y su cumplimiento ha contribuido a mejorar la calidad del aire y la limpieza del entorno natural; sin embargo, el mayor número de la población mundial es indiferente a lo que se viene en el futuro no muy lejano. Ecuador -el país con mayor biodiversidad- no tiene conciencia a ningún nivel, donde se advierte la perdida de los ecosistemas más preciosos del Planeta y que no se repetirán sino probablemente después de cien millones de años. (O)