Se acaba el año y junto con este 2017 quedan atrás muchos acontecimientos que más han sido dolores de cabeza que cosas positivas para el país.
Lo positivo fue que se comenzó a desenmascarar la red de corrupción más grande que se haya conocido en el Ecuador, uno de los actores principales está preso; pero la desconfianza y la indignación del pueblo ecuatoriano es muy grande, más aún luego de haber vivido un cuento de hadas en donde todo era una supuesta bonanza, se miraba riqueza y desarrollo por todas partes; pero jamás nos imaginamos a qué precio, al precio de endeudarnos hasta la coronilla para realizar estas obras.
Y la plata de la bonanza petrolera, bien gracias, se la llevaron al bolsillo una maraña de corruptos que nos han dejado prácticamente en la calle, endeudados hasta no poder más y con una descomposición social sin precedentes, en donde la coima y el robo son parte de la cotidianidad de la sociedad, una sociedad enferma de delincuencia, femicidios, narcotráfico, asesinatos, secuestros y muchos actos más que, sin duda, son resultado de la manera que se han manipulado las cosas en el país y que hoy deben cambiar porque ya estamos hartos de tanto manoseo, chantaje y politiquería del siglo XXI que nos han llevado a la perdición.(O)

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