Hasta que se acabe el sucre

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El Sucre fue una buena moneda. Debemos acordarnos de la peseta, del real, del medio, del calé y del nicle. Debió llegar  la presidencia de Ayora y apareció la Laurita que era la moneda de cincuenta centavos y llamada así porque la esposa de Ayora se llamaba Laura.
Pero el caso es que el interfecto llegó a la terminal de buses y se embarcó en el que iba salir y le entregó al conductor una moneda de sucre y el rato el que iba a dar el vuelto le dijo: cuando se acabe el sucre.
Claro que iba bien acomodado junto a una ventana; pero entre idas y venidas se acabó el sucre y el conductor le pidió que se bajara del carro.
El sucre se había  acabado a pata llano llano se fue a su Llagta; pero en medio camino entró a la chichería y sacándose un medio faltriquera pidió un mate y se chumó.
Llano llano se encaminó a  su Llagta diciendo malas palabras, llegó a su chocita y a la esposa dormida le hizo despertar a punte trompadas.

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