Mujeres voluntarias realizan la confección de las mascarillas. Foto: cortesía.

Con el deseo de cuidar la salud de la población en Cotopaxi, actualmente seis voluntarias de la operación Mato Grosso (OMG) elaboran 100 mascarillas al día, esto bajo la orientación médica de la directora del Hospital Claudio Benatti, después dotan a personas de escasos recursos económicos; hoy necesitan que les colaboren con materiales ya que los existentes están próximos a agostarse.

En la comunidad de Tigua perteneciente a la parroquia de Zumbahua se fabrican las mascarillas que actualmente son esenciales para prevenir el contagio del Covid-1.

En la casa Santa Rita desde hace ochos años vive un grupo de ecuatorianas que son lideradas por la madre Beta de nacionalidad Italiana, su convicción es la ayuda social y se dedican a los pobres, niños y jóvenes que están en la zona, además del cuidado de 100 adultos mayores que han sido abandonados por sus familiares.

Frente a la pandemia que se vive no sólo a nivel nacional, sino mundial se han visto obligadas a permanecer en su hogar, pero sus ganas de seguir sirviendo gratuitamente a quienes necesitan ha hecho que pongan a disposición sus habilidades de costura, indicó Graciela Neto, voluntaria.

Esto lo hacen mediante las especificaciones de la directora del Hospital Claudio Benatti y con telas impermeables y elástico que han sido donadas han logrado confeccionar más de cuatro mil cubre bocas. El pedido es que puedan seguir donando materiales como: telas, hilos, agujas, elástico para continuar con el trabajo, quienes lo deseen pueden hacerlo a través de sus sacerdotes en cada parroquia o comunicarse al celular 0980842470 con Monseñor Giovanni Paz.  

Esto permitirá seguir regalando a quienes no tienen las condiciones de comprar una, por lo tanto, la entrega lo hacen mediante los párrocos.  En las comunidades indígenas existe cierta timidez de colocarse la mascarilla entonces las voluntarias han decidido confeccionar bufandas para que las cubran y así puedan estar protegidos. En esta misma línea Neto, indicó que el cubre boca es lavable y cuando empezó la emergencia sanitaria han repartido a las familias de Tigua mientras han ido dejando las raciones de comida que llega desde la Operación Mato Grosso. Sin embargo, reveló que hay ciudadanos que han llegado desde la ciudad lo que ha hecho que las familias sean numerosas.

Por su parte, Giovanni Paz, obispo de la Diócesis de Latacunga, agradeció por el gesto a la hermana Beta de quien ha nacido la idea “desde las iniciativas personales nace el deseo de cuidar la salud humana”. Comunicó que también ya se ha entregado al hospital de Zumbahua así como también en las comunidades aledañas.   En la casa Santa Rita el servicio a los pobres es su lema y las mujeres regalan su tiempo y cambian su estilo de vida por la asistencia a los demás.(I)