Desde el pasado domingo hasta el día de hoy seguimos festejando, la gloria del ídolo máximo, Richard Carapaz, un gladiador del ciclismo que nos enseñó a soñar, que nos enseñó que, sí se puede y que somos capaces de alcanzar cualquier meta.
Es importante recordar que todos los deportistas exitosos de este país no llegan a la cumbre precisamente por la ayuda de las diferentes federaciones deportivas, sino más bien por mérito y esfuerzo propio.
Los ecuatorianos tenemos varias sensaciones cuando vemos el triunfo de alguno de nuestros deportistas, primero sentimos una emoción indescriptible, por su esfuerzo y luego nos llega una sensación de dolor y frustración al saber que para llegar a la gloria, no contaron con la ayuda ni el apoyo de las cuestionadas instituciones del deporte, que no aportan para nada, o si lo hacen, es de una manera absolutamente simbólica; luego también se viene a la cabeza ese malestar, de ver que el apoyo privado, únicamente llega para el fútbol y nada más.
Son instituciones extranjeras las que logran sacar a estos deportistas adelante, para que vea el mundo las condiciones humanas, climáticas y alimenticias extraordinarias que tiene Ecuador y que está catapultado a sus hijos lo más alto de la gloria mundial.(O)