No hay un cambio notorio en la recuperación de la economía local, hay momentos en los que se levanta el movimiento, pero luego desalentadoramente vuelve a recaer. Mientras esto ocurre, cada vez aparecen más emprendimientos, pero a la misma velocidad desaparecen. Sólo si el emprendimiento es bueno y novedoso, logra sobrevivir a esta situación tan difícil.   Mientras esto ocurre,  el Ecuador se va llenado de informalismo, cada vez hay más gente que emprende con cualquier tipo de venta informal, que le permita por lo menos llevar el pan para el desayuno.   Sin duda que por este creciente e imparable informalismo en el que sobrevive nuestro país, el poder adquisitivo es muy bajo, con estos antecedentes es muy complicado que crezca nuestra economía, a esto hay que sumarle, la subida de impuestos y también el alza salarial del USD 25, dos factores que están complicando la crisis nacional, pues se espera que las empresas reduzcan más su tamaño y también traten de vender sus productos por debajo de la mesa, buscando otros mecanismos  para no declarar tanto impuesto.  
Mientras crecen los negocios callejeros, que no declaran impuestos ni rinden cuentas a nadie, las instituciones burocráticas, también se encuentran en crisis, especialmente entidades como el IESS, que se están quedando sin aportantes y por ende de quien la retroalimente.  

Si el gobierno no cumple con su ofrecimiento de campaña de varios millones de empleos, éste se encontrará en graves aprietos , pues la gente busca desesperada una situación distinta, que le permita salir de la angustia, y no atacar este problema de manera urgente, haciendo las tan necesarias reformas laborales, es prácticamente un suicidio, el país no puede esperar hasta el 2023 para hacer este cambio, estos cambios tiene que ser ya, para detener la tremenda descomposición social, fruto de tanta desocupación e informalismo. (O)