De conformidad con la ley de Aviación Civil, corresponde al Estado, la planificación, regulación y control aeroportuario y de la aeronavegación civil en el territorio ecuatoriano, y, concretamente, a la Dirección General de Aviación Civil (DGAC), como ente regulador, mantener el control técnico-operativo de la actividad aeronáutica, todo ello con arreglo a las leyes y regulaciones, emitidas conforme a las normas de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI).

El apasionante mundo de la aviación generalmente nos trae enormes satisfacciones en los órdenes personal y familiar; constituye el medio de transporte más atractivo, seguro, ordenado y esencial para el desarrollo del turismo. Pero a veces, trae eventos que nos sorprenden y acaparan la atención del público. Esto obedece a que esta actividad, conocida como “ciencia y arte del vuelo humano”, está sujeta a eventuales contingencias y naturalmente a la ocurrencia de errores, muy propio de los seres humanos, con el agravante de que éstos pueden tener efectos y consecuencias catastróficas. 

El reciente evento ocurrido el pasado 13 de agosto en el espacio aéreo circundante al aeropuerto de la ciudad de Guayaquil, por fortuna, no trajo este tipo de efectos. En este suceso, estuvieron inmersas, por una parte, dos aeronaves civiles, una de LATAM-Ecuador, que cubría la ruta Quito – Guayaquil, y de (COPA), que cubría la ruta Panamá-Guayaquil, que se aproximaban a aterrizar; y, por otra, la torre de control del aeropuerto “José Joaquín de Olmedo”. Según ha informado la máxima autoridad aeronáutica, debido a un lamentable error del controlador de tráfico aéreo, podría haberse producido una colisión. 

Esta situación, comienza a raíz del aterrizaje de un avión de Avianca, impactado por un ave, que devino en el cierre momentáneo del aeropuerto. La torre de control habría impartido una instrucción imprecisa a los comandantes de las mencionadas aeronaves. Los pilotos pudieron percatarse de la cercanía de las mismas (una milla náutica o cerca de 2 km), gracias al sistema denominado TCAS, (Traffic Collision Avoidance System).  Se trata de un mecanismo de advertencia a la tripulación de mando, permitiendo sacar a ambas aeronaves de una potencial colisión.

La DGAC del Ecuador, a través de sus regulaciones técnicas, exige que las aeronaves que vuelan en su espacio aéreo, tengan este sistema, hoy incluso en una versión más avanzada. Estos sistemas los tienen instalado la totalidad de aeronaves en el mundo que prestan servicios internacionales y nacionales de transporte aéreo, precisamente para garantizar la seguridad, cuyo propósito dimana del Convenio sobre Aviación Civil Internacional, redactado en Chicago el 7 de diciembre de 1944.

El mencionado evento -según se ha informado-, será sometido a la Junta Investigadora, como corresponde, cuyo objetivo es indagar las causas que pudieron haberlo ocasionado, a fin evitar su repetición. Por lo pronto, el funcionario a cargo de la torre de control ha sido suspendido, hasta que se conozca el reporte respectivo. Es importante que los controladores de tráfico aéreo estén permanentemente entrenados, pues su función es altamente sensible. La capacitación permanente en aviación es esencial, en todos sus niveles. (O)