El volver a la realidad de ser emprendedora, implica una serie de trámites y documentos que avalen esa condición. Uno de ellos sin duda es el Seguro Social…
Debo admitir que desconozco bastante del tema en cuanto a procedimientos y hasta ciertos términos; es por ello que acudí a las oficinas del IESS con la finalidad de aclarar aquellas dudas y poder realizar mis respectivos aportes. La primera ocasión me atendió un funcionario que ante mi petición me indicó brevemente en el sistema y sugirió que debía ir a “cualquier centro de cómputo” para poder realizar mi trámite. Aquella diligencia no duró más de cinco minutos, mientras que las dudas seguían siendo las mismas.
Todavía consideraba que estaba en la capacidad de realizar el trámite por mí misma, me resistía a ir al centro de cómputo, así que decidí ingresar al sistema. Me encontré entonces con una variedad de opciones y términos que desconocía. Estaba perdida, no sabía por dónde empezar…
Decidí volver a las oficinas del Seguro Social con la finalidad de que me indicaran a detalle el procedimiento a seguir. En esta ocasión me recibió una funcionaria que nuevamente insistió en que fuera a “cualquier centro de cómputo” para realizar el trámite. A ello se sumó una actitud displicente y apática. Había ido con la esperanza de aclarar ciertas dudas, pero aquel trato me hizo sentir todavía más ignorante y sin apoyo alguno…
Cansada de ello, finalmente me rendí y decidí ir al tan recomendado centro de cómputo, una oficina a pocas cuadras de la institución. Para mi sorpresa la persona a cargo, me recibió amablemente, con tiempo y paciencia aclaró a detalle todas mis dudas y atendió finalmente mi trámite. El proceso como tal, no duró más de siete minutos. ¿El precio? Incluyendo la impresión fue un dólar, que lo pagué con gusto y no dudaría volver a pagarlo cuando tenga una nueva consulta.
Con esta experiencia surgen dos inquietudes. ¿Es que acaso existe algún acuerdo especial del IESS para con los centros de cómputo? o ¿es que simplemente los funcionarios del IESS no cuentan con el conocimiento y mucho menos el ánimo de atender a las personas?
Con indignación y molestia, me oriento más por la segunda opción. Una vez más he confirmado que lamentablemente en nuestro país la mayoría de entidades públicas carecen del más elemental principio de atención al cliente y eficiencia. Como consecuencia: hemos llegado al punto donde preferimos pagar a instancias privadas para poder aclarar nuestras dudas y recibir un buen rato.
No es el monto en cuestión que se paga, al fin y al cabo estos emprendedores se ganan honradamente su trabajo. Lo que molesta es el hecho de que los funcionarios públicos no realicen a cabalidad su trabajo y como usuarios tengamos que acudir a terceros para que solucionen nuestros problemas.
¿Cuándo llegará el momento donde el sistema público supere al privado? No sólo en el IESS, me atrevo a incluir el sistema educativo, de salud, seguridad, entre otros. Tantos servicios que por derecho nos corresponden, pero todavía dejan mucho que desear. Falta personal capacitado, falta cortesía y falta por sobre todo: intención…(O)

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