Cuando escuchamos hablar a los quiteños, de lo que significaba la fiesta Jesús del Gran Poder para ellos, mencionan que no solo era alegría y tradición, sino que especialmente era la inyección económica más grande que recibía la capital durante todo el año.
Hoy tenemos la suerte de tener esta gran fiesta en nuestra ciudad y como tal debemos cuidarla; todos sabemos que hoy existen muchas corrientes animalistas que se oponen a la misma; pero definitivamente por el respeto a los demás y a la forma de pensar de cada persona, se encuentra el éxito del progreso, no podemos exigir que todos miren igual, la libertad es la mayor expresión de democracia.
Sea como sea, hoy esta gran fiesta se encuentra en nuestra casa y está moviendo una enorme afición que dejará muchos recursos a la economía local; la manera en la que se han planificado las fiestas, sin duda se está defendiendo a la ciudad de la crisis en la que ha caído. Primero fue el tema del Cotopaxi, luego el desbarajuste económico del país y para complementar, el Paro Nacional, que dejó al Ecuador patas arriba.
Con este calendario muy bien repartido, se siente que Latacunga tiene buenos instrumentos para salir del empantanamiento en el que cayó de manera infame.(O)