Los páramos fuente de recarga hídrica y son necesarios para la vida de las poblaciones (Foto GAD Cotopaxi).

El avance de la frontera agrícola afecta a los páramos y cada vez se reducen las áreas de recarga hídrica; sin embargo, la creación de un fondo dará el financiamiento para hacer acciones que permitan la protección de los páramos y bosques nativos y a la vez mejorar las condiciones de vida de quienes viven en estas zonas.

Para la reducción de los caudales de agua uno de los factores es la destrucción de páramos y bosques nativos, en este sentido Senagua da la importancia necesaria a fin que estos sitios se mantengan intactos y se puede mantener el líquido existente.

La Ley permite a la entidad establecer las zonas de protección hídrica y eso ha hecho que actualmente se esté trabajando en el enfoque de cómo se debería proteger las zonas de recarga hídrica, comunicó Olmedo Iza, subsecretario de la Demarcación Hídrica del Pastaza.

En el caso de Cotopaxi hay varias comunidades indígenas que son propietarias del páramo y que por sus condiciones de vida no son las más adecuadas. “En el momento que les decimos no destruyan el páramo se está quitando la posibilidad de tener un sustento para su familia”, expresó.

Entonces consideró que todos los pobladores que hacen uso del agua se debe buscar la alternativa de ayuda para la protección de los mismos.  No obstante, la creación de un fondo será la posibilidad de tener financiamiento para hacer acciones que permitan la protección de los páramos y bosques nativos.

Según Iza en la cordillera oriental ha subido de manera drástica la frontera agrícola ejemplificó que la zona de Palopo y toda la parte norte está prácticamente la producción agrícola una de las ventajas es que tienen humedad en términos que son vientos calientes que vienen desde la Amazonía.

También están desbrozados los páramos en la zona de Saquisilí, Maca, Cusubamba y Mulalillo, mientras que en la cordillera occidental no alcanzan los vientos húmedos. El calentamiento global también ha hecho que las especies logren adaptarse mucho más arriba porque las condiciones climáticas los permite, no solamente a las plantas sino también a animales como los insectos.

“Si antes en la zona alta era muy fría, no producía papas, habas, ahora con el calentamiento global de la tierra se ha mejorado la temperatura y eso permite que la producción agrícola vaya teniendo la posibilidad de adaptarse”, precisó.

No hay una medición de cuál es la afectación, pero de acuerdo a datos de la posición geográfica se ha determinado que en Toacaso en los últimos 50 años se ha perdido el 50%, pero las comunidades como: Cotopilaló y Razuyacu, desde hace 20 años viene conservando los páramos. (I)

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