Voy a apelar al sentido común, al razonamiento, a la interpretación lógica y al sentido básico de convivencia social, para que ustedes latacungueños pueden sacar sus propias conclusiones; de un acontecimiento jamás sucedido en la ciudad de Latacunga en febrero del año en curso, cual es el objetivo de este artículo apoyar ese deseo intrínseco del ser humano de exigir justicia una palabra hoy tan cuestionada y con sobra de razones; pues la injusticia se comete en las calles, en los juzgados, en la fiscalía por esa razón NO CALLAREMOS NUESTRA VOZ, para que todos aquellos que se sienten defraudados por los operadores de justicia, no todos es necesario aclarar, hagan escuchar su grito de protesta.
Voy a utilizar un lenguaje coloquial para ser entendido de mejor manera, cuando se comete un delito existe una víctima y un victimario y la fiscalía es la encargada de formular cargos de acuerdo a las evidencias disponibles, la Clínica Provida una institución de salud (lugar donde están pacientes y personas vulnerables en todos los sentidos) fue VICTIMA de un asalto por varios sujetos hoy plenamente identificados, tres de ellos en prisión, gracias a la acción de los miembros de la policía nacional y la colaboración invaluable de nuestra gerente administrativa quién poniendo en juego su propia integridad fue pieza fundamental en este caso; tres acontecimientos sucedieron ese fatídico día:

  1. Robo a mano armada en una institución médica.
  2. Intento de homicidio e intimidación, declarado por los propios delincuentes.
  3. Estos dos hechos anteriores agravados por el ingreso de estos mal llamados seres humanos, al interior del quirófano en donde proceden a amarrar al personal de salud incluidos médicos, a pocos minutos de que se había producido el nacimiento de una nueva vida, colocando en indefensión total a esa madre y su vástago en el momento más crítico que son las primeras horas posteriores al parto.
    Ayudados por nuestro sistema de seguridad, luego de huir fueron identificados y detenidos, pero la tristeza y la decepción empieza justo en ese momento, cuando la Fiscalía debe formular cargos, pues es catalogado como un robo sin agravantes y luego del juicio son sentenciados dos de ellos a dos años de prisión y el tercero a un año, con lo cual no estuvimos ni estaremos de acuerdo. Por esa razón haremos público este hecho en el mes de octubre, apelaremos la sentencia a la corte provincial, nacional e internacional si fuese el caso, para que estos criminales reciban un castigo aleccionador, y los operadores de justicia sean evaluados para saber si esta sentencia fue JUSTA.
    Queremos dar ejemplo para que los ciudadanos de bien entiendan que no podemos callar ante tanta injusticia, desfachatez y falta de ética, por esas razones estamos indefensos ante la delincuencia y no solo por la presencia de la cárcel o los ciudadanos extranjeros. Vivimos una realidad espeluznante donde la policía es sancionada si actúa y si no actúa también, donde los jueces no permiten verificar sus patrimonios, donde los victimarios se convierten en ángeles que actúan por necesidad y son justificados. Presidente de la corte provincial de justicia, autoridades de la judicatura, fiscal provincial analicen que está sucediendo en nuestra ciudad, gobernador, alcalde, prefecto sean veedores que la ley se cumpla yo sé que no es su competencia, pero entiendan que sin seguridad jurídica y social nadie intentara invertir en nuestra amada Latacunga.
    Nosotros por nuestra parte no descansaremos hasta saber que las leyes fueron aplicadas correctamente en nuestro caso y de esta manera dar la fuerza necesaria para que aquellas víctimas que deciden callar por temor, represalias, angustia, conformismo comprendan que ese es el primigenio acto de la impunidad; coterráneos unámonos para reclamar, muchas veces las autoridades provinciales y nacionales no saben lo que sucede en sus propias oficinas, acudamos, hablemos con ellos e informemos las irregularidades.(O)