Sin lugar a duda nos ha impactado la noticia de los devastadores incendios en la Amazonía brasileña que empezaron el 20 de agosto de este año. Es un desastre que debe considerarse universal por la cantidad de especies animales y plantas únicas. Los incendios forestales en Brasil han alcanzado un récord de 73 843, el aumento llega a un 83% frente al mismo período en el 2018.
Se pudo observar una gran concentración de monóxido de carbono que llegó no solo a Brasil sino también a Perú, Bolivia, Paraguay, Colombia y el Ecuador en un pequeño porcentaje.
En nuestro país la mayor cantidad de incendios forestales es causada por el hombre, que los considera una herramienta de trabajo para la preparación de las tierras para cultivos y renovación de pastizales. Esta práctica es llevada de manera inadecuada y antitécnica, y por otro lado están los piromaniáticos que visitan los bosques y parques haciendo mal uso del fuego por falta de conocimiento.
Este problema se está volviendo cada vez más preocupante, ya que recuperar la fauna, la flora, los ríos y todo lo que que las llamas arrasan es casi imposible, por la cantidad de recursos para la reforestación, y la pérdida de muchos animales es casi total.
A pesar de que el Ministerio de Ambiente (MAE) se encarga de la protección y realiza los planes de prevención y control de incendios en Ecuador, estos aparecen con mayor frecuencia, lamentablemente por la mano del hombre con su inadecuado uso del fuego, muchas veces ya de una forma tan irresponsable y cruel que escapa de las manos de la gente que quiere conservar la naturaleza.
No vayamos tan lejos, aquí en Ecuador -en Imbabura, el 22 de agosto-, el Cuerpo de Bomberos de Otavalo recibió la alerta de un incendio forestal, pese a las incansables tareas de combate contra el fuego, junto a los comuneros de la población de Otavalos, los casaca roja no lograron extinguir el incendio, reanudándose el combate al siguiente día, ya que la llamarada llegaba el cantón Cayambe en la provincia de Pichincha.
El 21 de octubre de este mismo año un incendio junto al zoológico San Martín de Baños afectó a 33,68 hectáreas de vegetación. El 19 de de octubre el Cuerpo de Bomberos de Guayaquil luchó contra el fuego en el Cerro Azul ubicado en la Vía Perimetral. El 15 de octubre, en la provincia de Azuay se consumieron 173 hectáreas de bosque. El Atacazo también fue víctima de fuego con casi cinco días de lucha que empezó el 3 de octubre, con el esfuerzo de los bomberos del cantón Mejía.
¿Qué pasa en este planeta, en nuestra propia tierra? Debemos todos tomar conciencia de lo sucedido y denunciar a los causantes de estas atrocidades. Enseñemos en las escuelas la importancia de cuidar los árboles e incentivar la siembra. Promovamos como materia primordial en Ciencias Naturales LA REFORESTACIÓN Y CULTIVOS.
Sigamos luchando para proteger a nuestro planeta, no desmayemos para que el paisaje siga siendo verde frondoso, y no cambie a un escalofriante rojo sangre.(O)