Ya vamos cerca de medio año con el problema de Explocen y hasta la fecha no se ve una luz al final del túnel en este caso, todo comenzó por retirar a cinco sindicalistas de la empresa y hoy más de cien empleados están a punto de perder sus trabajos.  

El tema sin duda se volvió completamente político, inclusive se pudo apreciar a ciertos líderes indígenas, protestando con camaretas, de manera completamente irresponsable en el lugar, al ver que no era la plataforma idónea para hacer politiquería, mejor se retiraron de la protesta. 

Lo cierto del caso es que hoy esta empresa está a punto de quebrar y cientos de personas se quedarán en la calle, en medio de la peor crisis económica nacional y tomando en cuenta que ésta es la única empresa nacional que produce explosivos, y que por esta causa están paralizadas barias obras en el Ecuador.  

Es increíble pensar que por cinco personas, no solo cierre una empresa de años, sino que se pierda una compañía ecuatoriana que genera trabajo para muchas familias, algo que en la actualidad es un verdadero lujo, tomando en cuenta que menos del 30% de ecuatorianos tiene empleo adecuado, algo absurdo que solamente puede ocurrir en un país, tomado por la corrupción y la politiquería, todo esto amparado en una legislación laboral absurda, que no es  acorte con la terrible situación actual,  en la que darse estos lujos de cerrar una empresa es simplemente, hablar de abuso e irracionalidad.