La democracia es un sistema político fundamentado en el principio de elección de los gobernantes por el pueblo. Luego del triunfo de la Revolución Francesa se la ubicó bajo los siguientes presupuestos división de poderes (ejecutivo, legislativo y judicial), igualdad ante la ley, pluralidad de partidos, intervención de los ciudadanos para elegir y poder ser elegidos libremente por sufragio universal y reconocimiento del libre derecho de asociación, reunión y expresión.

El Ecuador vivió un proceso electoral el último  domingo 7 de febrero de 2021. El asunto en general ha estado manchado por una serie de irregularidades. Comenzando por el primer paso, esto es la inscripción de candidatos y el proceso de impugnación de candidaturas, luego la observancia de plazos y   el cumplimiento de requisitos; llegando al límite de lo creíble la impugnación de papeletas ya elaboradas para binomios presidenciales,  y la presencia de un posible  binomio presidencial (Alvarito) hasta el propio día de las elecciones, sin dejar de lado la emisión de resultados por parte de encuestadoras debidamente registradas en el CNE, pronósticos de exit-poll y la irresponsable entrega de información por parte de la  presidenta del Consejo Nacional Electoral de un resultado de  conteo rápido sin tener en  ese momento el número de actas requeridas para este fin. Todo esto en un ambiente de inseguridad jurídica y administrativa por las permanentes pugnas  entre dos grupos de vocales del Consejo Nacional Electoral. 

Ahora nos vemos cercanos a un segundo proceso electoral para definir al binomio de presidente y vicepresidente de la República  en la denominada segunda vuelta electoral, para lo cual hay ya un binomio ganador y se espera que el binomio que compita sea declarado a más tardar entre el sábado o domingo de este fin de semana. En estas circunstancias y con los antecedentes expuestos lo sucedido con la falta de promulgación de resultados en cuanto al binomio que llegará en segundo puesto y la idea de alcanzar acuerdos de revisión de actas -rompiendo el marco jurídico electoral vigente-, ha desgastado mucho más la poca credibilidad del máximo organismo electoral del Ecuador. Los candidatos Guillermo Lasso y Yaku Pérez, que aspiran a conseguir su paso a la segunda vuelta y competir con el binomio encabezado por Andrés Arauz, deben dejar de lado posiciones personales y hasta de grupo y pensar en el momento difícil que vive el Ecuador, deben demostrar su talla de estadista -si la tienen-,  creemos que las diferencias son saludables en política, pero esas mismas deben convertirse en verdaderas fortalezas, necesitamos conciliación y ponderación, lo importante es que prime la transparencia. Cualquiera de los dos binomios que sean declarados ganadores  y pasen a la segunda vuelta, deben revestirse de conciencia y pensar que la proclamación de resultados no releva de responsabilidades a las autoridades del CNE y del Contencioso Electoral; todo lo contrario, brinda las respectivas opciones de recursos a los sujetos políticos para solicitar de conformidad con  la ley todas las revisiones que aspiren y obviamente concurrir al Contencioso Electoral con las impugnaciones que crean oportunas (el marco legal público sólo permite hacer lo que está expresamente señalado en la ley). De ahí que la proclamación de resultados ofrecida por la Presidenta del CNE a un canal internacional para el sábado o domingo de este fin de semana, posibilitará el ejercicio de todos los recursos que se quieran plantear. La transparencia en la entrega de información es fundamental, no permitamos que el populismo siga enfermando más a nuestra débil democracia, no le pongamos miedo y presión a un resultado electoral, no hay duda de que estamos ante una situación inédita.  Es el momento de vencer al correísmo o dejar morir a la democracia.  (O)