Recuerdo claramente cuando Mariano Marzo miembro del consejo directivo de Repsol  y catedrático de la Universidad de Barcelona en las aulas nos decía “Somos el hombre del Hidrocarburo”, es una idea corta pero de una connotación histórica.

La creatividad del hombre para suplir necesidades le ha llevado a demandar una  insaciable cantidad de energía y ella ha sido nuestra  compañera en este largo viaje de la evolución, ya sea para abrigarnos con el fuego de la biomasa hace 500 mil años o para llevarnos a la luna.

Cuando la historia hace referencia a los hidrocarburos indica varios momentos álgidos, pero sin duda fue el siglo pasado cuando se consolidó y sentó las bases de toda una industria  que está presente en casi todo lo que nos rodea.

 El petróleo destronó al carbón y llegó para quedarse simplemente porque era igual de barato y es un mejor combustible.  La segunda guerra mundial fue un punto de inflexión, dos bandos de consumidores se definían, el primero  conformado por los países industrializados y otro frente con  países en los que florecía una nueva era de industrialización.

Esta tendencia creciente de consumo no ha cambiado y al día de hoy según el reporte de la BP (2019) los siguientes datos sobre hidrocarburos son los más relevantes:

  • La demanda mundial de energía creció un 2.9% y las emisiones de carbono aumentaron un 2.0% en 2018, más rápido que en cualquier otro momento desde 2010-2011.
  • El consumo y la producción de gas natural aumentaron más del 5%, una de las tasas de crecimiento más fuertes para la demanda y producción en más de 30 años.
  • La tasa de consumo de combustibles fue la más alta de los últimos 10 años.
  • El consumo de gas natural aumentó en 195 mil millones de metros cúbicos (bcm) y su tasa de crecimiento fue una de las más altas desde 1984.
  • El crecimiento del consumo del gas fue soportado por EEUU (78bcm), China (43bcm), Rusia (23bcm), Irán (16 bcm).
  • El crecimiento en el comercio interregional de gas natural fue de 39 bcm o 4.3%, más del doble del promedio en 10 años
  • El consumo de carbón (+ 1.4%) y la producción (+ 4.3%) aumentaron por segundo año consecutivo en 2018, luego de tres años de disminución (2014-2016).
  • Estados Unidos registró el mayor incremento de cualquier país en la producción anual de petróleo y gas natural, la gran mayoría de los aumentos siendo de yacimientos no convencionales.

Según el informe de BP (2019) la producción actual en el mundo es de 94.7 millones  de barriles diarios de los cuales el 41.5 % los produce la OPEP.

Este apetito voraz por la energía  requiere cada vez más recursos y los geólogos estiman que en la actualidad sólo resta explorar 200 de las 600 cuencas sedimentarias en el mundo y la mitad de ellas son pequeñas como para contener grandes yacimientos, y de las 100 restantes apenas entre 40 y 45 podrían contener grandes volúmenes de hidrocarburos. Esta claro después de leer las cifras de BP que el desarrollo depende de los hidrocarburos, de hecho varios estudios han demostrado una estrecha relación entre el crecimiento económico y el consumo de petróleo, en el trabajo de Blázquez y Palencia ”Perspectivas para el petróleo ¿Dónde estamos y hacia dónde vamos? Se indica que desde 1965 el consumo de petróleo ha caído únicamente en 7 años, y concluye que el consumo de petróleo se reduce cuando el crecimiento económico mundial es inferior al 2.6% (Un crecimiento de esta magnitud está asociado a una recesión global), es notable que desde la segunda guerra mundial el crecimiento del consumo es prácticamente exponencial.  

Sin duda el último desplome del mercado del petróleo revela lo frágiles que pueden ser algunas economías dependientes del petróleo pero tampoco debemos ser crédulos en pensar que podríamos cambiar todo un esquema industrial y económico sólo porque el actual no termina de agradarnos. La transición tomará su tiempo  y se dará de manera paralela con aquellas renovables que vayan madurando y adquiriendo costos más competitivos.

Toda historia por apasionante que resulta llega a su fin, no queda claro el momento preciso que esto ocurrirá pero de seguro la era del petróleo no terminará por falta de petróleo, así como la era de piedra no terminó por falta de piedras. Hubbert nos dio una pista de este panorama cuando  desarrolló una curva que describe el comportamiento de la producción mundial a través del tiempo, que por cierto fue todo un logró ya que la  gráfica fue publicada en el año 1971 en Scientific American y ciertamente causó polémica en la industria al predecir  que EEUU llegarían a su peak oil en la década del setenta, no tuvo mucho crédito, pero al final terminó ocurriendo lo que predecía. La curva de Hubbert también expone la relación entre el petróleo producido y la energía que se demanda para extraerlo e indica que llegará el día en que los costos y el gasto energético sea igual a la energía del petróleo extraído, siendo un momento crítico puesto que ni elevando el costo de barril en el mercado se podría revertir esa situación.

Ecuador es un país petrolero, y sin duda no hay mejor momento para incrementar la producción que el presente, es hora de regresar la mirada  a la ronda Sur oriente e Intra campos y buscar capitales extranjeros que asuman el riesgo y el desarrollo de estos prospectos los cuales de ser positivos traerán consigo réditos económicos por la comercialización del crudo y un sin número de empleos directos e indirectos. (O)