Con ocasión de la campaña electoral, se popularizaron las ofertas de instalar cámaras de vigilancia por toda la provincia y “luchar” por un centro de monitoreo exclusivo para Cotopaxi, para no depender del centro regional en Ambato, y contar con “mashcas” que conozcan el medio para operar más eficientemente las comunicaciones.
El Servicio Integrado de Seguridad ECU 911, es “un servicio de respuesta inmediata e integral a una determinada emergencia, que COORDINA la atención de los organismos de respuesta articulados, para casos de accidentes, desastres y emergencias, movilizando recursos disponibles para brindar atención rápida a la ciudadanía.” Su gestión se complementa con Policía Nacional, Fuerzas Armadas, Cuerpo de Bomberos, Comisión Nacional de Tránsito, Ministerio de Salud Pública, Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, Secretaría de Gestión de Riesgos, Cruz Roja Ecuatoriana y otros organismos locales encargados de la atención de emergencias, que son los equipos de REACCIÓN.
Este servicio no tiene recursos humanos ni equipos PROPIOS para atender dichas emergencias. Su labor es gestionar la atención de emergencia por parte de dichas entidades de respuesta, que con sus equipos, deberán acudir al punto requerido, bajo la coordinación de la central de monitoreo ECU 911. Por todo lo cual, el éxito de la gestión del sistema integrado dependerá, no solamente de la acción por parte del personal que opera la central, dondequiera que se encuentre, sino de los equipos de reacción que intervengan por parte de las entidades convocadas a una emergencia en particular.
Analizando las estadísticas del ECU 911, se pueden establecer serias limitaciones por parte de dichas entidades. Existe limitación de equipos especializados, ambulancias, grúas, personal de primeros auxilios, paramédicos, patrulleros, motorizados, insumos, medicamentos y muchos otros, que limitan severamente su eficacia y oportunidad de respuesta ante una emergencia.
Para monitorear la zona protegida, existen más de un centenar de cámaras de vigilancia ubicadas en la provincia, cuya eficacia no ha sido debidamente analizada, y a decir de los directivos del ECU 911, algunas necesitan ser reemplazadas por haber cumplido su vida útil, y se requiere un mayor número para cubrir una mayor extensión. Han insinuado que los Municipios deben adquirir cámaras compatibles con el sistema integrado, para que no se adquieran nuevamente equipos que operan independientemente.
La decisión de instalar una central de monitoreo en Latacunga, cuyo costo debe superar los treinta millones de dólares, además del personal para operarlo, las cámaras para justificar dichos altos costos fijos, y la burocracia que necesariamente rodea a esas instalaciones, es motivo de preocupación. Puesto que la eficacia del sistema integral depende, no solamente de la central para identificar las emergencias y coordinar la respuesta, sino de los equipos que deban acudir. No sería previsible un mejoramiento de la seguridad que todos anhelamos, si no se corrigen las limitaciones descritas.
Pensándolo bien, talvez deberíamos evaluar si esos recursos que se utilizarían en construir la infraestructura en Latacunga, deberían más bien destinarse a equipar de mejor manera a las Instituciones de respuesta, para asegurar una pronta y eficaz atención. Se debería optimizar la red de cámaras de vigilancia, aumentando su número y reemplazando las que lo ameriten, lo cual permitiría recibir mayor información, para desplazar los elementos de seguridad que se requieran, de forma oportuna. Es necesario dejar en claro que la sola presencia de cámaras no resuelve la inseguridad. Seguramente disuade el cometimiento de infracciones en el área de influencia de la Cámara, y puede aportar información para la investigación, pero no reduce por si mismas la criminalidad y la delincuencia, sin la participación de elementos del orden. Pensemos bien sobre las prioridades. Mientras tanto ¡siga sonriendo!(O)