No cabe la menor duda que la ciudadanía ecuatoriana, luego de diez largos años de haber sido conejillos de Indias del perverso experimento político denominado Socialismo del Siglo XXI, tiene la certeza de que la única vía de salida del pernicioso ciclo: endeudamiento – impuestos – endeudamiento, es atraer inversión privada que no significa endeudamiento ni será pagada por los contribuyentes por medio de impuestos.
Así las cosas, el presidente Lenin Moreno debió asumir la responsabilidad de conducir la nave del Estado para cambiar de rumbo y alejarse de los peligros que nos esperaban, de seguir con el fracasado experimento. Mirando a los países que han tenido éxito en alcanzar un crecimiento sostenible, rápidamente se advierte que las opciones no son muchas. De hecho, el denominador común de la gran mayoría de esas economías exitosas es la participación del sector privado que asume el riesgo de la inversión, aporta con capital, tecnología, innovación, productividad y crece hacia afuera compitiendo en el mundo para posicionar los bienes y servicios que tengan ventaja competitiva. Mientras que se crean fuentes de empleo sostenible y se dinamiza la economía con beneficio para el Estado que recupera más impuestos para cumplir con sus obligaciones sociales.
Tomada la decisión, el país debe afrontar la TRANSICIÓN del modelo centralista insostenible hacia la atracción de inversión privada, en vista de haber agotado la capacidad de imponer impuestos y endeudarse. Esta misión requiere de mensajes claros, creíbles y eficaces para cambiar la imagen de desaliento que imperó en la década perdida. Al mismo tiempo, es necesario “sostener” la economía desde el lado estatal, pues el efecto de la inversión privada no es inmediato y de cortarse el flujo de recursos públicos, se produciría recesión económica, incrementando el desempleo. En este estado de situación del país, el presidente ha tomado la acertada decisión de dar los primeros pasos con el nuevo rumbo y propone a la Asamblea la LEY ORGÁNICA PARA EL FOMENTO PRODUCTIVO, ATRACCIÓN DE INVERSIONES, GENERACIÓN DE EMPLEO Y ESTABLIDAD Y EQUILIBRIO FISCAL.
Sensatamente se aborda el desequilibrio fiscal y se propone alcanzarlo paulatinamente en los tres años siguientes, para eliminar el nivel de gasto por encima de los ingresos, así como reducir la deuda pública a los niveles de 40% que nunca se debió superar. Mientras que se alienta con claridad la inversión privada con incentivos que la harían, tan o más atractivas que en los países vecinos, al corregir algunas graves distorsiones que no permitirían alcanzar este objetivo, en caso de no hacerlo. A diferencia de la transición paulatina de modelo que debe darse en el sector público, la inversión privada es deseable lo antes posible, pues mientras más rápido se concrete, al mismo ritmo se podrán recibir los efectos favorables en empleo y dinamización económica. Es necesario actuar con agilidad y firmeza para no caer en la imagen de un intento tibio de cambiar la marginación y aislamiento que sufrimos en el contexto mundial.
Este proyecto de ley URGENTE se encuentra en manos de la Asamblea Nacional, que ha sido el ojo del huracán en el primer año de funciones y se encuentra aún afectada por profundos resquebrajamientos que se han producido en varios partidos políticos. Esto constituye un grave riesgo de politizar el tratamiento de la ley propuesta. Tenemos la esperanza de que los actores políticos privilegien los intereses nacionales de largo plazo a lo coyuntural de interés partidario. El país requiere salir del estancamiento en que ha permanecido. Es hora de apostarle a la inversión privada y dejar de vivir de endeudamiento e impuestos. Por esto, lanzamos un SOS a nuestros asambleístas!(O)

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