Luego de que fuimos a la piscina de FDC a nadar y nos topamos con la desagradable sorpresa de que no se podía ver ni siquiera a un metro de distancia, y lo reclamamos por este medio de comunicación, se sumaron a esta denuncia varios padres de familia que denunciaron que en esta piscina ponen tanto cloro, que estaba afectando a la salud de sus hijos.
Hoy vemos una situación parecida en una de las piscinas de Concentración Deportiva de Pichincha, cuatro pequeños se encuentran en terapia intensiva por recibir exceso de cloro en sus pulmones, nos ponemos a pensar que lo mismo hubiera podido ocurrir con nuestros deportistas.
El tema es muy delicado en el manejo de estas albercas, está comprobado que el mismo no lo puede hacer cualquier persona, pues el encargado tiene que estar muy bien entrenado para el tema.
Aquí en nuestra ciudad el mejor remedio fue vaciar la piscina para hacer unos supuestos arreglos y nunca más la volvieron habilitar, dejando a los deportistas varios meses sin escenario para sus entrenamientos; sin duda esta es una clara señal, de la falta de preparación que tienen los administradores de dicha institución, para el manejo de estos espacios tan delicados.(O)