Resulta difícil pensar que justamente cuando se estaba a punto de fumar la pipa de la paz, los señores de las marchas pacíficas, hacen un atentado brutal a un convoy de las Fuerzas Armadas y la Policiá que, llevaba combustible en el oriente, todo este escenario de terror, luego de que los mismos dirigentes de la Conaie manifestaron que durante el diálogo con el gobierno no habría desmanes ni violencia.
Razón más que suficiente para que el Presidente de la República rechace el diálogo con el actor Iza, el que claramente no tiene la menor intención de que el país retorne a la calma, ya lo demostró el hermano, de su compinche el señor Vargas, quien atacó brutalmente al cuartel policial del Puyo, lo destruyó todo y casi incinera vivos a los policías que se encontraban en el interior.
Sin duda estos no son actos de protesta comunes, estos son actos de vandalismo sin nombre, que obedecen a la delincuencia organizada, que quiere ver completamente caotizada a la Patria para buscar una nueva alternativa presidenciable, que les permita y les alcahuetee en sus negocios, intenciones y vicios obscuros, los cuales desarrollaron de manera fructífera en la famosa década ganada, cuando se les permitió todo, haciéndose de la vista gorda.
Es momento de que el pueblo indígena busque una nueva representación, un líder que no les involucre con el terrorismo y la violencia, que ha sido la tónica de estas últimas protestas. (O)