Eso es lo que se vivió el pasado día lunes, cuando se podía observar desde las afueras del CPL-Cotopaxi, como muchos reos trataban de saltar los enormes alambrados, no para fugarse, sino para salvar sus vidas, para que no los maten de manera sanguinaria, al interior del reclusorio, en muchos casos, los mismo se entregaban a las autoridades, desesperados, pero les pedían que les alejen de la batalla campal que se libraba con armas de fuerte calibre al interior de este indeseable lugar.  

Lo cierto es que esta pesadilla no sólo se vivió el día lunes, pues al siguiente día continuó, de tal forma que tuvo que ingresar una tanqueta para tratar de neutralizar esta guerra de bandas criminales, que dejó como resultado cerca de una veintena de muertos y una cuarentena de heridos, la violencia fue tan feroz y despiadada, que había reos que se rompieron las piernas por tratar de escapar de la brutal agresión, saltando de grandes alturas, intentando salvar sus vidas.  

 El Gobierno Central ha sido incapaz de frenar esta ola de violencia, al contrario la misma crece de manera incontenible, tanto dentro como fuera de las cárceles, recordemos que en esta ocasión se mató a uno de los grandes capos de la mafia, el llamado patrón Norero, según muchos, el principal cabecilla del narcotráfico y de bandas criminales, él supuestamente era el capo de la cárcel de Cotopaxi, al haber sido decapitado, volverá la guerra a las calles y por supuesto a los diferentes reclusorios del país, esta sin duda es una situación de nunca acabar, algo que tendremos que soportar los cotopaxenses toda la vida, algo que nos endosaron injustamente y por lo cual no hacen absolutamente nada las autoridades. (O)