Uno de los “mejores regalos” que han dado a esta tierra, es la indeseable cárcel regional de máxima seguridad, que de máxima seguridad no tiene nada, porque las mafias que se encuentran en su interior, tienen hasta las llaves de las puertas, en fin; cuando nos endosaron semejante joya, las autoridades nacionales de aquel entonces, manifestaron que este lugar sería un gran polo de desarrollo y que además mejoraría la economía de nuestra tierra, por la cantidad de insumos y elementos que se utilizarían para mantener y alimentar a más de  5 mil reos, a esto se sumaría que mejoraría 100 % la seguridad de varias de nuestras ciudades, con ojos de águila, más patrulleros y elementos uniformados que patrullarían por todas partes. Todo eso fue simple expectativa de quienes creyeron en ese canto de sirena.

Ahora en la realidad, nada de esto se llevó a cabo, en las ciudades aledañas a este reclusorio, hay una terrible falta de uniformados y elementos como patrulleros, jamás se puso una central de ojos de águila, o cosa por el estilo y para colmo, en el tema de justicia, no existe el número suficiente de jueces, para atender tantas causas, las que se encuentran represadas y retrasadas de manera infame. 

Es decir, la cárcel nos cambió la vida para mal, Cotopaxi no ganó  absolutamente nada, porque ni siquiera lo que produce está tierra se consumiría en su interior, por el contrario, se ganó mucha inseguridad, mucha preocupación por el incremento de la delincuencia con una función judicial, que no avanza a ventilar tantos casos, un completo despelote, en medio de autoridades que no hacen mayor cosa por reclamar los derechos que nos corresponden, esta es una tierra de la que todos abusan por la impavidez  local y no ha tenido ningún tipo de compensación o ayuda, para sortear tanto descontrol. (O)