Es una frase que la gente está empezando a escucharla unos con duda, otros con impaciencia y muchos con burla… Si señores esto es lo que se escucha en la calle, en el mercado, en la peluquería, en el taxi; en todas partes.
Cuándo escucharemos, voy a continuar la obra que hizo el fulano; o algo más creíble: voy a mejorar las obras que dejó haciendo el anterior, vamos a realizar un mantenimiento de las obras ejecutadas en el período que termina.
A los próximos candidatos quisiéramos oírles decir, que el dinero invertido en las obras pertenece a todos, bien sea que tengan (los presupuestos) origen tributario, pago de servicios o de las regalías del petróleo, pago de mejoras por las obras ejecutadas o préstamos a las entidades estatales creadas para el efecto.
No ocurre esto; todo lo contrario, empieza una rivalidad y competencia, por exhibir el rótulo más grande por las obras realizadas, a veces sin importarles que a pocos metros se encuentra una obra anterior, que está cayéndose a pedazos o que se ha vuelto inservible, por la inoficiosa actitud del nuevo administrador, que pretende hacerle quedar mal al anterior. Qué les parece? Eso vemos todos los días. Quién es el perjudicado? El ciudadano que hace esfuerzos para que la autoridad le escuche; pero, NONES, esa obra no hice yo, entonces igual le dirá a la autoridad miope, el que a futuro lo reemplace, esto en cuanto a las obras. FALACIA que el cambio llegue.
El cambio… en lo atinente al manejo del dinero de los contribuyentes, de los ciudadanos que pagando sus impuestos con honradez y prolijidad esperan que impere la moral, el respeto a los bienes del pueblo. Por ese cambio, estamos perdiendo la esperanza de que llegue algún día a nuestro Ecuador; más bien, sigue haciéndose la lista más larga de los atracos a la cosa pública, y por más que se formen sendas comisiones de la VERDAD, ANTI CORRUPCION, LAS VEEDURIAS CIUDADANAS, EL PORTAL DE COMPRAS PUBLICAS, este último -la corrupción legalizada- que se creen más organismos de control, que la Contraloría se “vuelva loca” con tantas investigaciones, y que muchas de ellas vayan a la Fiscalía, hasta ahí nomás llegamos. Porque esta es otra FALACIA.
Así que los políticos que en la próxima campaña vayan a hablar del cambio, deben tener mucho cuidado de ofrecer que con él llegará el “tal famoso cambio” No hable antes de hora, cuando esté en el cargo. AHÍ HAGA EL CAMBIO.(O)

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