Una gran movilización de manifestantes se registró en horas de la mañana de ayer en el centro de Latacunga, el objetivo, la toma simbólica de la Gobernación de Cotopaxi.
Este hecho demostró que los manifestantes desconocen por completo la autoridad del gobierno central y la institucionalidad de la República. Colocaron un letrero de CLAUSURADO en las puertas del inmueble y nombraron como su gobernador a Abraham Salazar. 
13 días de paralización han hecho perder el norte a  quienes protestan,  cierran los ojos ante una realidad dolorosa y terrible. Sin producción, sin comercio, sin trabajo cómo se pagarán los sueldos de fin de mes, cuántas personas serán despedidas por falta de ingresos ante la impotencia de sus empleadores que ven cómo se desmoronan sus proyecciones.
Cuántas pérdidas deja esta aventura, no sólo al aparato productivo nacional sino también a la educación. Después de dos años de pandemia niños y jóvenes regresaron tímidamente a las aulas para retornar a la normalidad, una normalidad que ha sido vulnerada, obligando a la vuelta a la virtualidad, algo realmente inexplicable y que va contra todo principio de derechos humanos.
La semana cerró con saldo en contra , en contra de toda lógica, en contra de una Nación cansada de la violencia, del irrespeto, en contra de democracia y la libertad.