El otro día escuchábamos una frase muy significativa y que cobra especial sentido en estos tiempos: dar trabajo en nuestros días es como revivir el milagro de los panes y de los peces.

Y es que es una gran verdad, dar trabajo significa dar autonomía, dar dignidad a la persona; pero en estos tiempos tan complicados, para perder dar trabajo se necesita un  milagro, cuando las pequeñas empresas, emprendimientos y el aparato productivo en general se encuentran tratando de despegar en medio de una situación política convulsa,  falta de una ley laboral actualizada, las mafias delictivas haciendo de las suyas  y el fantasma de levantamientos rondando el ambiente nacional.

El trabajo dignifica al ciudadano, su labor cambia su situación personal y coadyuva al engrandecimiento de la Patria . Por ello es esencial que los poderes públicos y todos los sectores políticos asuman esta responsabilidad histórica que consiste primeramente en crear las condiciones adecuadas para que los distintos sectores puedan garantizar un trabajo seguro de la mano de una ley laboral que beneficie a la gran mayoría de ecuatorianos y no solo a quienes tienen la fortuna de tener un trabajo formal en la actualidad. (O)