En anteriores artículos de esta columna hemos hablado de la responsabilidad individual con nuestra salud física, para lo cual se ha insistido de la necesidad de una alimentación sana y de realizar una actividad física. También hemos abordado de los requisitos y la importancia que tiene la formación de los ciudadanos que se crean dignos de dirigir una institución o un pueblo. Ahora creo que es imprescindible hablar de las virtudes que deben tener no solo autoridades, sino todos en general, porque la responsabilidad de tener una mejor sociedad es absolutamente de todos.
Para hablar de virtud, tenemos también que conocer qué es vicio. VIRTUD: proviene del latín “virtus”, “virtulis” y se deriva del vocablo latin “vir”, que significa “varón” “hombre” se refiere a la cualidad del valor, asociada a lo masculino en el pensamiento antiguo. En este sentido se la usa para designar la fuerza, el vigor el valor que una persona presenta ante determinadas situaciones, así como para referirse a la entereza de carácter de alguien. En general se la usa en personas con integridad moral, dispuestas a actuar de acuerdo con lo que es justo, con lo que es correcto. Es el hábito de obrar bien. Es la cualidad que alude a la perfección en la conducta y que se opone al vicio o el defecto. Según Aristóteles la virtud se encontraba en la moderación, en el equilibrio entre los extremos del defecto y del exceso.
Entonces la virtud es el esfuerzo consciente que hacemos por dominar nuestras pasiones e instintos, por el bien de la humanidad y de nosotros mismos. Muchas personas están seguras de que es un tonto aquel que tiene la oportunidad de complacerse y en vez de aprovecharse de la situación, se pone a razonar si es correcto o no.. y así viven, abusando de todo.
No debe confundirse la virtud con la caridad, la honradez o la benevolencia, ya que esas son muestras de una indulgencia y compasión que puede también practicarlas alguien que es débil y pusilánime y por lo tanto estar expuesto a chantajes y vicios. Eso de ninguna manera significa que no hemos de ser caritativos y honrados, pero debemos saber que para que exista la virtud tiene que haber una lucha interior; lucha por ascender por la escala de la dignidad y realización humana, y no lástima por aquellos que son incapaces de dirigir su vida. ¿Cómo podría intentar dominarme, si no hay alguna “tentación” que me invite al reto? Puede ser la pregunta pero las provocaciones están en todos lados… no hace falta buscarlas.
El hombre virtuoso es aquel que pone todo su empeño, atención y voluntad en cada cosa que hace, ya sea pequeña o grande, y le incumbe el mejoramiento de sí mismo y su entorno. O sea, que vive un constante afán por adelantar en la propia perfección.
El poder sin virtud pervierte al espíritu, dando lugar al abuso. De ahí que “La virtud está antes que el poder, y por ello ésta es poder”
El anónimo de la virtud es el vicio, palabra que proviene del latín “vitium” que significa “falla o defecto”. Es el hábito de satisfacer nuestros instintos y deseos sin que nuestra inteligencia y nuestra voluntad intervengan para evitar que actuemos inconvenientemente para con nosotros mismos, nuestros semejantes y nuestro entorno ante todo cuando entendemos claramente que es lo correcto.
Hay muchas ideas de lo que es un vicio: fumar, tomar, apostar, etc. ciertas formas de actuar como la arrogancia, la apatía, negligencia, etc. Pero también es necesario enfatizar que vicio es: la ignorancia, la superstición, el fanatismo, la hipocresía, la ambición, la mediocridad y la sobre valoración de sí mismo (ego). Son los vicios concebidos así los que más golpean a la humanidad. Se convierten en corrupción y extravío cuando para gozo de intereses propios, permitimos directa o indirectamente su proliferación. Los vicios y lacras mencionados, son causas de miserias en la sociedad, y hasta guerras, que mantienen a los seres más débiles atrapados en un círculo interminable de penas e injusticias.
De las virtudes se menciona que la Justicia es la más importante de todas, porque es una virtud aglutinante y que donde hay justicia hay todo. Pero la Templanza es la virtud que nos permite hacer las cosas con moderación y vencer nuestros apetitos materiales, nuestras pasiones, vicios e impulsos frente a los encantos de los deseos, placeres e instintos.
¿Será posible que nuestras autoridades, políticos y ciudadanos en general sean seres virtuosos, alejados de los vicios mencionados?(O)

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