Uno de los sectores determinantes para del desarrollo local es el del turismo, ya sea de forma directa para activar la economía a grande o pequeña escala.

Pero el caso es que este nicho importantísimo de la economía se encuentra en terapia intensiva. La paralización de octubre de 2019, la pandemia y el último Paro Nacional han sido determinantes para atentar seriamente contra su supervivencia.

La última experiencia fue absolutamente desalentadora para el sector. Decenas de turistas debieron ser evacuados de la sierra centro para que pudieran  retornar a sus países de origen, estrategia que no fue fácil por la complicada situación, lo que ha dejado un reguero de testimonios negativos en redes sociales, algo que ha manchado la imagen de país.

Mucho esfuerzo ha costado posicionar al Ecuador como destino turístico de primer orden. Quienes lideran este tipo de movilizaciones se niegan a reconocer el grave daño que causan directamente al sector e indirectamente a la economía local pues muchos de los servidores turísticos tienen alianzas con los locales para diferentes actividades y servicios.

Lo cierto es que el daño es brutal, ya que en el mismo junio miles de turistas extranjeros cancelaron sus reservaciones para este verano del hemisferio norte. Cientos de hoteles se quedaron en la nada a raíz de las movilizaciones y tienen que lidiar con gastos fijos que son impostergables y sin contar con un ingreso seguro que les permita sortear la crisis.

Todos los sectores involucrados deben plantear estrategias serias para lograr una reactivación sostenida del turismo nacional y provincial. (O)