Recibimos esta semana con noticias marcadas por el dolor para muchas familias.  Las muertes violentas no dan tregua y son un claro indicio de que nuestra sociedad vive una crisis profunda.

Dos crímenes se registraron este fin de semana, el uno en Latacunga en medio de un tiroteo, y el otro en La Maná, el segundo un brutal femicidio. ¿Pero cuáles son las causas que están llevando a estas situaciones extremas? Según los entendidos, por un lado, está el desarrollo del mercado del narcotráfico y el afincamiento de las mafias que lo controlan y por otro lado, el desempleo que causa un desequilibrio total en la estabilidad del núcleo familiar que tiene enormes necesidad y un incapacidad para obtener recursos dignos por la crisis económica que vive el país.

Dentro de este contexto, poner orden al estado de cosas, parecería imposible cuando se ve que las fuerzas políticas no trabajan por un verdadero cambio, sino que más bien buscan afianzar sus posiciones políticas, alejando a la Nación de la tan necesaria gobernabilidad.

Terminar el año en estas condiciones no es tan alentador, sobre todo ante la perspectiva de movilizaciones en lugar de buscar los mecanismos para fomentar el empleo formal. El Ecuador tiene enormes posibilidades; pero claro está primero deberá vencer sus demonios internos y en este sentido el gobierno deberá campear con sabiduría estos tiempos recios. (O)