De acuerdo al censo personas analfabetas son mayores de 15 años. FOTO J.P. LA GACETA

Según el último censo realizado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) en el 2010 la cantidad de personas que no sabían leer ni escribir aún era elevada.

María Eloisa Tigse tiene 49 años, es oriunda de la comunidad de Mimbullo, se dedica a la agricultura, siembra y cosecha papas, que las comercializa en la feria de los viernes en Angamarca; el momento de arreglar las cuentas, tomar buses o cualquier otra diligencia solicita ayuda; no sabe leer ni escribir.

Tigse cuenta que desde los siete años cuidaba de sus hermanos pequeños y ayudaba con las tareas del hogar, desde los 12 aprendió a labrar la tierra, jamás fue a la escuela, al igual que sus familiares.

Actualmente está casada, su esposo asistió hasta segundo grado, con dificultades puede leer, el sueño de ambos es que sus cinco hijos logren terminar la secundaria.

“No saber leer es muy duro, cuando voy a la ciudad (Pujilí) tengo que preguntar, pedir ayuda”, contó la mujer.

En Angamarca existen 6231 habitantes según el censo de población y vivienda 2010, esto representa el 33,10% de habitantes que no saben leer (población mayor de 15 años).

Dannesi Enrica viajó de su natal Italia hasta Angamarca como parte de su proceso de trabajo misional con los Salesianos. Vive en la parroquia desde hace seis años.

La extranjera lamenta la realidad de pobreza y falta de oportunidades en la parroquia, considera que uno de los principales enemigos del desarrollo en este rincón de Pujilí es, precisamente, el alto nivel de analfabetismo.

Considera que las políticas públicas gubernamentales deben enfocar la distribución de recursos para combatir este problema.

“Es muy triste ver como gente adulta no sabe leer ni escribir, nosotros quisiéramos poder solucionar este problema, pero la falta de recursos humanos y económico es un limitante”, comentó la europea. (I)

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

quince − quince =