Hoy es el aniversario de la pérdida de un ser humano especial, hubiese querido decir esto ante sus restos mortales y frente a ellos expresar el dolor que a todos nos embarga, al vernos privados -para siempre- de la presencia física de Freddy, sin embargo, hoy me lleno de valor para decir, que solamente ha pasado que su cuerpo está llamado a desaparecer, reabsorbido por las leyes inmutables de la naturaleza, pero para sus amigos, discípulos y familiares, seguirá viviendo siempre dentro de nuestros recuerdos y en lo más sagrado de nuestra conciencia -y sobre todo-, en aquel campo completo de su obra, su conducta y su ejemplo.
No hay la menor duda de que su paso por esta vida terrenal deja huellas imborrables que nada ni nadie podrá dilapidar. Su misión durante los años de su vida estuvo siempre enmarcada en hacer bien las cosas o mejor no hacerlas, supo ganarse el respeto y cariño de quienes tuvimos el honor de ser sus alumnos, discípulos, amigos, se impuso siempre con la luminosidad de su figura, el ejemplo de su rectitud para frenar a quien o quienes quisieran comportarse al borde de la reserva, probidad, rectitud, actitudes incompatibles con la formación personal, familiar y profesional de Freddy Torres Cepeda. Se impuso siempre con el estímulo de su trato, nunca fue el líder temido, -sino más bien- el maestro y amigo respetado y querido, -creo firmemente que lo logró –somos el producto del cumplimiento de ese objetivo-.
Todos sus alumnos y amigos le recordaremos llevándole siempre en el alma y en nuestros corazones…, vivirá en ellos como en su propia casa, será siempre inmortalizado como el amigo incondicional y estará grabado siempre en nosotros el impacto de su bondad, de su grandeza, de su rectitud de procedimientos, de su firme carácter para enseñar a hacer bien las cosas y defender lo que consideraba justo.
Aguárdanos, estimado Freddy Bolívar a que vayamos a reunirnos contigo, querido amigo y maestro…, para seguir haciéndole cada vez más grande a tu colegio Vicente León, -a nuestro colegio-, a nuestra ciudad… a nuestro cantón a nuestra provincia… a la patria… como tú nos formaste y para lo que nos preparaste… entrañable maestro y amigo del alma… sigue en tu descanso…, que la paz sea contigo… te lo mereces…(O)

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