Los triunfos del corredor Richard Carapaz, dejan muchas enseñanzas a los ecuatorianos, acostumbrados a las derrotas; pero este hombre valioso ha demostrado que todo es posible en esta vida, desde salir del hogar más humilde a convertirse en el rey del ciclismo mundial. Todo un panorama adverso que ha sido revertido con positivismo y trabajo duro, un cuento de hadas, de la vida real, con un final feliz. 

El  “sí se puede”, se ha escuchado más fuerte que nunca en la capital española, cuando miles de ecuatorianos fueron a apoyar a Carapaz, en la última etapa de la vuelta a España. Un verdadero orgullo que un compatriota se convierta en el rey de la competencia, más aún cuando demostró hasta la saciedad que fue mucho mejor que Rodric, el ganador de esta prueba, que solamente pudo serlo, por punto de bonificación y con la ayuda que le dieron los corredores de Movistar en la penúltima etapa, los que le jalaron para que descontara el tiempo, los mismos que quedaron como villanos, por regalar el triunfo a quien no se lo merecía, porque Carapaz fue inmensamente superior desde todo punto de vista.  

Hoy la locomotora del Carchi, es el mejor corredor del momento, salido de un páramo del Norte, para enseñar al mundo, de qué material están hechos los corredores ecuatorianos, los que sólo necesitan que se les dé una oportunidad, para demostrar el enorme potencial que tienen y que han desarrollado de manera particular, sin ayuda, ni apoyo de ningún gobierno de turno.  (O)