Toda vez que tengo la oportunidad de amanecer me digo a mi misma: UN DIA A LA VEZ… esta frase me hace saber que todos los días no son iguales, también saber que no podemos apresurarnos en conocer que pasara el día de mañana. El vivir UN DIA A LA VEZ implica saber que en todo momento debemos suponer que un día será mejor que otro.
Cuando voy a mi trabajo hago mi acostumbrada oración, en ella pido por todos quienes pienso que están presente y que están tan lejos de mi vida también me detengo a pensar por todos aquellos que contribuyen a sumar una experiencia y un aprendizaje por ejemplo las personas más especiales en mi vida ¨los alumnos¨. Hoy de regreso a mi almuerzo me ofrecí a llevar a un anciano, quizás su dialecto o su falta de comunicación me impidieron conocer más de este desconocido… lo cierto es ¡que por momento me sentí completamente enaltecida en saber que llevaba conmigo al menos unos 80 años de experiencia en ese humilde ser humano que sin el saberlo arropaba en mi una gran compañía. Tuve grandes deseos de abrazarle y pedirle que me indicara la formula de llegar a esa edad en una burbuja de vida que el seguro ha tenido y donde no existió ningún tipo de conceptualización, seguro no le conviene profundizar sobre la modernidad, postmodernidad, humanismo, procesos, investigacion etc. Luego de dejarle en un puente recordé cuando visitaba mi inhóspito pero adorable pueblo de Carúpano… siempre me pregunté quien puede ser mas feliz aquel que eligió los estudios y el progreso o aquella persona que estaba en la larga y profunda carretera de ese pueblo oriental que durante mi niñez me hizo feliz; aun en mi madurez me hace feliz saber que regresare. Nunca lo supe, hoy al pasar tantos años y estar tan lejos de mis verdaderos afectos creo suponer que el anciano de 80 años y aquellos que están al borde de la carretera de mi pueblo segura estoy son personas que se encuentran lejos del modernismo, pero son los seres más felices. Su condición especial de personas alejadas de tanta intelectualidad y progreso les permite -sin lugar a duda- ser felices con lo que tienen, no aspiran a más.
Mi padre me llamaba la mujer bambú, me creyó siempre fuerte pero también supo que mi gran debilidad era mi excesivo encuentro con los afectos. Durante estos días me he llenado de afectos temporales que he recibido de aquellos a quienes educo- mis alumnos- pienso en ellos y es como pensar que la vida es un bálsamo cubierto de transparencia e inocencia reflejada en cada rostro de ese auditorio que muestra lo mejor de ellos para ser escuchada, me siento un ser tan especial en cada encuentro que tengo con ellos. Cada uno de ellos me inspiran a seguir viviendo, por ellos y por mis afectos verdaderos pienso que todo vale la pena.
Recuerdo la lectura de superación personal que origina Maikel Melamed- venezolano- que tuvo una situación complicada dado que su diagnostico al nacer fue de distrofia muscular, no fue a una escuela de niños especiales, sencillamente se educó con sus hermanos. Melamed se graduó de Economista destacándose como estudiante, pero además decidió viajar a Londres y regreso convertido en un motivador personal. El ¡Tú puedes! Es otra de mis frases, Maikel Melamet logro participar en el Maraton del 2011 de NY son 42 Km y logró llegar a la meta. Su enfermedad que deja su cuerpo sin movimiento la combatió logrando con sus esfuerzos a seguir luchando por la vida sin importar sus propios impedimentos, su hazaña de lograr tantos retos y ser un motivador universal, lo tengo presente cada vez que siento desvanecerme.
Días intensos y menos intensos me permiten considerar mi rol cuestionable en mis actuaciones. En Venezuela la gente piensa que he transcendido; durante 22 años de carrera académica permanecí dedicada incondicionalmente a la casa que vence las sombras me permití expresarme, luchar contra lo injusto, realizar críticas sobre el abuso del poder, predicar los valores, el respeto hacia el otro, evitar los estereotipos y mejor aún creer en la igualdad. Hoy enmudecemos ante los que creen tener el poder, hoy somos invisibilizados y permitimos- por el sistema -seguir con las máscaras aun cuando seguros estamos que dichas mascaras no son de nuestras tallas. Hoy el miedo invade tu actuación, no puedes estar contraria a la alfombra roja que todos desean pisar. No se trata de un OSCAR al mejor, se trata de un OSCAR al mejor que haga su papel protagónico de seguidor- aun cuando conozca que pisan a los invisibilizados- este premio será al mejor actor. Hoy siento nostalgia por mi universidad, una casa legendaria e imponente que durante 22 años me permitió sentir de cerca mi otra familia, me hizo ver que puede existir una familia en paralelo con la verdadera, la auténtica, la genuina. Hoy conviene citar a Romanos 12:16 Vivan en armonía los unos con los otros. No sean arrogantes, sino háganse solidarios con los humildes. No se crean los únicos que saben.(O)

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