Los padres tienen el mismo valor que las madres.

Los padres de familia, así como las madres miran a los retos como oportunidades y buscan sacar adelante a sus hijos; cada tercer domingo de junio se festeja a los “reyes del hogar”, para algunos esta fecha pasa desapercibida.

Paúl Gallardo, es el encargado del Laboratorio Electrónico de la Base Aérea de Cotopaxi, tiene tres hijas Paula de 10 años, Keila de 7 años y Zuly de 3 años, él siempre quiso ser padre y de manera especial de una niña. Es alguien que cree en el honor y en deber contó que la disciplina va más allá de ser estricto o autoritario, sino que consiste más en enseñarles los valores que le han inculcado sus padres y a la vez trata de que sus “pequeñas” sean personas de bien y sean felices y autónomas a la hora de tomar sus propias decisiones.

Dentro de la carrera militar implica muchos procesos y entra en juego a la hora de ir a otras provincias, tal como lo sucedió a Gallardo cuando tuvo el pase al Tena “no veía a mis hijas, sino los fines de semana, era como un padre a la distancia, sin embargo, siempre estuvieron pegadas a mí”, expresó.

Además, contó que estuvo en la frontera en el Lago Agrio y por situaciones de trabajo se fueron a Tovar Donoso. “Yo pienso que cuando el militar está más alejado de su casa más extraña a su familia, pero cuando se puede reponer el tiempo trato de dedicar el 100% a mi familia”.

Ahora la situación es distinta porque ya tiene su pase a su ciudad natal Latacunga y el distanciamiento no fue un impedimento sino al contrario hizo unir más a su familia y sobre todo siempre prevaleció la confianza y el respeto “dice que las mujeres hijas siempre se apegan a los padres y es verdad”.

Su esposa es docente en la Universidad de las Fuerzas Armadas (ESPE-L) entonces trata de ayudar en el hogar, él por las mañanas se encarga de hacerles el desayuno, alistarles para que vayan a la escuela, pese a tener un horario de entrada y no uno de salida trata de desocuparse lo más pronto posible para poder ayudarles en los deberes y situaciones propias de la escuela.

Dijo que ser padre le ha cambiado la vida y “me siento feliz”, hace que haya más responsabilidad y sacrificio por velar el futuro de ellas, “yo cuando era soltero siempre fue mi sueño tener una hija y cuando llegué a ser padre me saqué la lotería”.  Ser padre y a la vez militar son dos elementos que sabe que se debe tomar con responsabilidad a sabiendas que los dos lados necesitan de él.  “Sigan siendo el apoyo para sus hijos, siempre confíen en ellos y sobre todo ayúdenles a ser mejores personas y siempre tomar en cuenta que los valores vienen de la casa”.

En otro perfil, hace cerca de 25 años Rafael Mogro se divorció, él se quedó con sus tres hijos y hoy son profesionales, actualmente vive en el cantón “ellos ahora pueden volar solos y tiene su autonomía”, señaló.

“Cuando hay amor todos los problemas se hacen pequeños” exteriorizó, tradicionalmente se sabe que las madres cuidan de sus hijos, él piensa que no es así, Mogro, se ha tenido que enfrentar ante la sociedad machista “fui cocinero para mis hijos, lavaba la ropa para mis hijos y parecía difícil, pero fue fácil para mí”.

Para algunos la separación es problemas, para él fueron oportunidades para corregir sus errores y poder dar todo de sí a sus tres hijos, “Dios me ayudó y mi corazón se fundió con el amor de ellos”.

Cuando se separó de la madre de sus hijos, su primera hija que hoy es médico estaba terminando su bachillerato en el Victoria Vásconez Cuvi; el segundo de sus hijos que es ingeniero estaba ingresando a primer curso en el Barba Naranjo y su tercera hija estaba en quinto grado en la Escuela Elvira Ortega, “con este cuadro bello me quedé a luchar”, expresó con un tono de alegría.

 “Dios” le dio la fortaleza para soportar la situación y no quiere que a nadie más le pase y entre sus mensajes estuvo a quienes estén en la oportunidad de salvar su hogar, “háganlo, cualquier sacrificio para conseguir la felicidad de la familia es necesario”.

Sin embargo, en su caso fue necesario terminar con la relación “quizás porque no pude entenderle adecuadamente o ella a mí”, pero esto no le truncó la vida, pues este sufrimiento fue necesario para sacar adelante a sus hijos.(I)

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