Después del memorable 24 de mayo que llenó de tanta esperanza a los ecuatorianos, es fundamental volver los ojos a la realidad nacional.

A la crisis económica, la pandemia y el desempleo se suma la erosión del río Coca que amenaza con destruir un tramo del Sote, las obras de remediación  con la construcción de variantes es un cuento de nunca acabar , mientras la naturaleza no da tregua.

Para abril de este año, el proceso de erosión del río se detuvo a 10,5 kilómetros de las obras de captación de la central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair de 1 500 megavatios de potencia.

Este fenómeno natural está poniendo en grave riesgo la infraestructura eléctrica y petrolera nacional, por ello es preciso que las nuevas autoridades intervengan con decisión en él área, sabiendo que los pocos recursos con los que se cuentan deben ser utilizados con precisión y rectitud.(O)