Es que ha dado el Concejo de Latacunga al conversatorio con los comerciantes callejeros para que su trabajo lo cumplan en los mercados oficiales.
Convengamos que el momento económico que estamos viviendo los ecuatorianos es difícil; pero el cumplimiento de normas esenciales se imponen y deben obedecerse.
Un gran problema era la venta callejera, con lo cual nos poníamos en un ínfimo lugar, pues demostraba que esta ciudad estaba caminando muy mal; pues eso de ver el expendio de mercancía cotidiana en sus calles y plazas públicas no era conveniente, ni bien mirado.
Solo se trataba de una mala costumbre; pues bien se sabía que los mercados de la ciudad estaban desiertos.
Era necesario que prevalezca la razón y que los vendedores ambulantes recurran al orden sin esperar la intervención de las autoridades.(O)

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