Luego de la gran crisis económica producto de la pandemia, el tema empresarial y por ende laboral, quedaron muy golpeados, al punto de que, si el gobierno de Moreno no impulsaba la Ley de Apoyo Humanitario, la mayoría de ecuatorianos se hubieran quedado en la calle, engrosando las enormes e inmanejables filas de la desocupación. 

El tema es que esta Ley tiene vigencia para dos años, la que a mediados de este 2022 terminará, con la preocupación de que cerca del 50 % del sector empresarial se acogió a la misma y el tema económico, luego de seguir de confinamiento en confinamiento, se ha venido muy a menos, por lo que no se puede hablar de una recuperación que se aproxime ni de lejos, a los indicadores anteriores.  

Es por eso que con claridad decimos que, si el gobierno no propone una ampliación a esta Ley, y luego de haber subido, inexplicablemente para la situación actual, el salario básico, habrá un desfase muy grande, que sin duda no podrá asumirlo el sector empresarial y espacialmente el de la mediana y pequeña industrial y vendrán los despidos masivos, todo esto sumado a una gran quiebra de negocios y empresas. 

El panorama para este año no es alentador, tanto asambleístas, como gobierno deben impulsar de manera urgente una nueva Ley Laboral, o una modificación urgente a la actual, que permita flexibilizar las inmanejables condiciones existentes y que cada vez ahuyentan del país a los inversionistas y a la empresa privada, generadora de empleo, que no se atreve a crear nuevas plazas de trabajo, justamente por esta complicada situación.

Recordemos que no solamente en el Ecuador, sino en el mundo entero, existe un antes y un después de la pandemia, lo que demanda nuevas maneras de contratación por la complejidad de este contexto, que obligó a cambiarlo todo.  (O)