Un día más de  lucha con el confinamiento voluntario y muchas cosas se nos vienen a la cabeza, muchas de esas, preferimos ignorarlas y vivir el día a día; sin embargo, algo está muy claro, y es que luego de esta crisis sanitaria muchas cosas cambiarán no solo en este país, sino en el mundo entero.

Esta situación dejará una forma de pensar muy distinta a la que hasta ahora tuvimos. En este tiempo estamos aprendiendo a apreciar muchas cosas que pasaban desapercibidas o no las tomábamos en cuenta, como, por ejemplo, la básica convivencia con nuestra familia; saber a profundidad de sus alegrías y tristezas.

Ha sido un patrón general, que los hijos estén desatendidos por las múltiples ocupaciones de los padres, por lo que los chicos optan por refugiarse en la tecnología y se sumergen en un mundo virtual e irreal, donde lo único cierto es el individualismo en el que nos hemos acostumbrado a vivir  como sociedad.

Está claro que luego de este paro obligado,  los seres humanos estaremos más conscientes de que tenemos que unir el hombro para salir de esta situación. Por el momento, no es bueno adelantar nada;  pues sin duda tomar viada nuevamente será muy duro, pero con conciencia, perseverancia y trabajo lo lograremos.

Hoy más que nunca pienso que regresaremos con mayor madurez a nuestras labores diarias, con ganas de dar lo mejor de nosotros para tener un país distinto, un país solidario como se ha demostrado en la mayoría de ciudades del Ecuador, las que con su encierro han probado su amor al prójimo y ganas de vivir.(O)