Uno de los ofrecimientos del gobierno es la creación de un millón de plazas de empleo, un tema que no se ha podido cumplir al ritmo que se necesita en el primer año de mandato, para alcanzar este ofrecimiento se deberían generar por lo menos 250 mil plazas por año y por lo que se sabe, se está muy lejos de aproximarse a este número.
Recordemos que, este sigue siendo el talón de Aquiles de este país, del desempleo nacen una serie de problemas como una marcada descomposición social y el crecimiento del narcotráfico entre otros temas complicados que, directa o indirectamente se derivan de la falta de fuentes de trabajo, falta de aquella anhelada estabilidad laboral que lleva al ciudadano promedio a caer en desesperación y buscar el comercio informal como fuente de subsistencia, sistema que fácilmente se mezcla con negocios obscuros que derivan en vicios y delincuencia.
Uno de los ofrecimientos es cambiar el modificar el código de trabajo, instrumento caduco que, en lugar de estimular, ahuyenta el empleo, una reforma al código es un tema escabroso que no ha podido encaminar este gobierno y que es una necesidad urgente que requiere tratamiento inmediato. (O)