En muchas urbes alrededor del mundo se han construido junto a los ríos las mejores edificaciones de las ciudades, y sin ir muy lejos ciudades de nuestro país como Cuenca, Loja, Ambato entre otras, se levantan imponentes edificaciones públicas y privadas que embellecen a estas poblaciones.
Es una pena que a nuestra querida ciudad se la tenga girada de espaldas a los ríos, de tal forma que llega a ser en este momento cloacas a cielo abierto, olores nauseabundos y roedores son constantes cuando se echa un vistazo sobre algunos de los puentes que dejan ver el paso del agua.
Grandes ciudades han aprovechado de sus ríos para convertirse en atractivos turísticos, Ámsterdam tiene un sistema de canales que permiten navegar por la ciudad y observar la grandiosa arquitectura de la misma.
Muchas personas creerían que para el caudal de agua que tenemos en nuestros afluentes puede ser difícil, pero presas de regulación de caudales serían una interesante opción para poder tener ríos internos en la ciudad.
En Latacunga, en el nuevo parque lineal que empieza bajo el puente Benjamín Terán, se puede ver con mucha tristeza el desagradable paisaje de las construcciones que tienen frente a la calle Eloy Alfaro, olvidaron sus fachadas posteriores y dejaron lo peor para este lado, de igual manera al inicio de la calle Dos de Mayo en el lado norte, la constante de construcciones sin enlucir, sin pintar y un deterioro total, convierte a todo lo que está alrededor del río en lugares desagradables a la vista.
En la ciudad de Cuenca, las casas en la peña, como los oriundos de ahí las llaman, son casas de una arquitectura digna de exhibir, las riberas del Tomebamba se han vuelto cuna de museos y hoteles en casonas restauradas, que llaman a turistas y nacionales a pasar admirando e inspirando a nuevos artistas plásticos, así como estudiantes que pasan días enteros reproduciendo en papel la belleza que los ojos perciben.
Es que, sin lugar a duda, el agua en estado limpio y cristalino provoca paz al verla y su sonido trae consigo un estado de relajamiento que dentro de las urbes tanta falta nos hace.
Es hora de generar una ordenanza ambiciosa dentro del casco urbano de la ciudad de Latacunga, me refiero a la creación de la fachada tipo dentro del centro histórico y de zonas de expansión, como tienen en urbes a nivel mundial, y que obviamente tienen variaciones que hacen únicas a cada construcción pero sin desentonar el medio en que se ubican, endurar las normas para tener fachadas terminadas en el caso especial de cara a los ríos así como en el centro histórico y que nuestra ciudad sea de las primeras en erradicar las varillas extras, que es ya costumbre nacional y que aparte de ser altamente peligrosas, ya sea de por si elementos filos, también se convierten en una especie de pararrayos que atraen la descarga eléctrica de las nubes a estos elementos que aterrizan estas descargas.
Hacer un acercamiento con las personas que tienen los edificios en la Eloy Alfaro para encontrar una solución a esto que hace daño a la imagen de la ciudad. Existen ciudades tan ambiciosas que generan barrios que se pintan de un solo color para tener homogeneidad y armonía, es el caso de Granada en España que en su casco colonial y alrededores se permite pintar solamente de blanco, y sus techos cubiertos con teja, creando un paisaje que parece de cuento.
Llena de indignación los grafitis vandálicos alrededor de la ciudad, así como la destrucción de las inversiones públicas y de paredes privadas, en muchos casos a vista de los ojos de águila que en nuestra querida ciudad parecen estar apagados o siempre viendo hacia otro lado cuando delincuentes afectan bienes de la ciudad.
Al cabo de estas líneas nos damos cuenta que, si bien necesitamos urgente una ordenanza que nos ayude a llevar una imagen como ciudad y podamos explotar turísticamente, también es necesario crear un ambiente más seguro, donde los delincuentes estén escondidos y encerrados y no seamos los ciudadanos comunes los que tengamos que recluirnos en nuestras casas tras muros altos y rejas electrificadas. Mucho del potencial turístico se diluye por la delincuencia y el vandalismo.
Es hora de empoderarnos de la imagen de la ciudad y fomentar para que cada persona que vive en Latacunga, así como los que nos visitan, salgan queriendo y admirando nuestro querido terruño, que nuestros mercados sean sitios limpios, que nuestras calles sean espacios impecables hacia los cuatro puntos cardinales, esto es un anhelo de todos los que le queremos a la ciudad como nuestra propia casa, giremos nuestra vida hacia nuestras aguas y comencemos limpiándolas para generar espacios dignos de los latacungueños.(O)