Hablar del decreto 883 fue hablar de un campo de guerra generalizado en todo el país, un rechazo absoluto que tuvo mucho que ver con la subida, especialmente de lo que tiene que ver con el diésel.
Es indiscutible que se debe terminar con el subsidio a los combustibles, un subsidio que sin duda está más que comprobado que beneficia a grupos poderosos de contrabandistas y narcotraficantes y no a los más pobres de la patria; sin embargo para tomar una medida radical como lo fue ésta, se debió socibilizar el tema pues el ecuatoriano promedio que tanqueaba su carro con 20 dólares, luego de las medidas tenía que hacerlo con cerca de 40 dólares, una grada enorme difícil de aceptar de un solo impulso.
Creemos que el tema de la subida del diésel, tiene que ser progresivo, el que debe ir de acuerdo a como vayan surtiendo efecto las nuevas medidas; se está liberando la imposición de varios impuestos y se está beneficiando al agro con bajos precios en insumos y maquinarias, haciendo un cálculo, de en cuánto tiempo todos nos vamos a ir recuperando con estas medidas, tiene que ir de la mano el retiro del subsidio, una manera lógica de que la gente y la economía no sientan semejante desnivel, que sin duda genera descontento a nivel nacional.(O)