Es completamente notoria la diferencia en el manejo de la emergencia por coronavirus, entre Quito y Guayaquil, en la  capital de los ecuatorianos a pesar de que hoy por hoy, se habla de que es la ciudad más poblada del país, el control estricto y la conciencia de la gente ha sido muy notoria, esta caótica ciudad se encuentra completamente paralizada, ni siquiera hay transporte público, por lo que el contagio ha sido mínimo, de ocho casos que se presentaron al inicio, a la tarde del jueves 19 se registraron 16.

En contraste con el puerto principal en donde, al contrario de Quito, los buses circulan por todas partes, con gente abarrotada en sus pasillos, y para colmo, el día de ayer, la mismísima alcaldesa de la ciudad, hizo el anuncio de que estaba contagiada con el Covid-19; pero según sus críticos y un amplio sector de la sociedad, no sería creíble su situación, pues parecería que busca desviar la atención de la opinión pública, pues el pasado miércoles, dio la orden de obstaculizar la pista del aeropuerto de Guayaquil, impidiendo el aterrizaje de un avión de Iberia que llegaba con las autorizaciones del caso para sacar del país a ciudadanos extranjeros.

Esto, lo repetimos, sólo son críticas a una posición absurda, que no se comprendió, pues en lugar de colaborar para que salgan extranjeros del país, esta autoridad hizo todo lo contrario, rompiendo de esa manera varios tratados internacionales, que podrían recaer con duras sanciones en contra de dicho aeropuerto y ciudad, que se encuentra en una situación muy complicada por la irresponsabilidad en todo sentido, de los ciudadanos guayaquileños que han tomado a esta situación como un juego.