Este confinamiento ha sido una gran enseñanza de vida, estamos aprendiendo a apreciar muchas cosas. Primeramente, la libertad de nuestra movilidad, luego el enorme valor que tiene la canasta del hogar, y sin duda, nuestra salud y vida y la de quienes nos rodean, que eso sí, no tiene precio alguno.

En menos de lo que imaginamos, nuestra forma de vida dio un giro de 180 grados, muchas cosas cambiaron y tomaron vigencia valores perdidos a nuestra vida materializada, con tanta facilidad para adquirir cosas y a la velocidad que nos hemos perdido de muchos temas importantes, como el de dedicarnos a nosotros mismos y sobre todo a nuestras familias.

Hoy como lo dice todo el mundo, habrá un antes y un después de esta pandemia, despertaremos en un mundo más humano, y sobre todo, con una profunda conciencia ambiental, el abuso a la madre tierra es justamente lo que ha llevado a esta dura realidad, que nos ha jalado la rienda de golpe, para que paremos en ese afán equivocado de destrucción, descontrol y consumismo desmedido.(O)