Antes de desarrollar este tema mencionaremos algo sobre la economía lineal por cuento es el modelo económico que rige en la actualidad, el cual se basa en “extraer, fabricar, desechar” esta simple pero efectiva estructura es la que permitió desde la revolución industrial catapultar la actividad productiva y fomentar el consumo de los bienes y servicios sin embargo esta dinámica es demasiado rápida para que nuestro planeta pueda reponer las meterías primas y la energía demanda en los procesos productivos, en otras palabras no se ha encontrado un equilibrio entre la producción y la sostenibilidad.

Este modelo lineal es el resultado de una economía capitalista, pero una de las ideas propuestas como alternativa para salir de esta tendencia que está llevando al límite a nuestro planeta es la “Economía Circular” la cual trata de estar en armonía con el medio ambiente basada en reducir, reusar y reciclar, este nuevo modelo más respetuoso centra su mirada en los materiales biodegradables, menos contaminantes y en un enfoque nuevo en la que el residuo se convierte en un recurso. Hoy en día es muy fácil evaluar el impacto ambiental que puede tener un producto final listo para su uso a partir del “Análisis del ciclo de vida” el cual determina los recursos consumidos (materia prima, energéticos, huella de CO2) en cualquier etapa de la vida de un producto. El padre de la economía circular es William McDonough.

Existen tres principios de la economía circular que los explican de manera resumida Emilio Cerda y Aygun Khalilova en su documento “Economía circular, estrategia y competitividad empresarial” según los autores los principios son :

Principio 1.

Preservar y aumentar el capital natural, controlando los stocks finitos y equilibrando los flujos de recursos renovables. Cuando se necesitan recursos, el sistema circular los selecciona sabiamente y elige tecnologías y procesos que utilizan recursos renovables o del más alto rendimiento, siempre que sea posible. Una economía circular también aumenta el capital natural fomentando flujos de nutrientes en el sistema y creando las condiciones para la regeneración del suelo.

Principio 2.

Optimizar el rendimiento de los recursos, circulando siempre productos, componentes y materiales en su nivel más alto de utilidad, en los ciclos técnico y biológico. Lo expresado anteriormente significa diseñar para reelaborar, renovar y reciclar para mantener circulando en la economía los materiales y componentes, y contribuyendo a la misma. Los sistemas circulares utilizan bucles internos más ajustados siempre que sea posible (es decir, mantenimiento mejor que reciclaje), preservando la energía incorporada, así como otros valores. Estos sistemas procuran extender más la vida del producto y optimizar la reutilización. El hecho de compartir incrementa la utilización del producto.

Principio 3.

Promover la efectividad del sistema, haciendo patentes y proyectando eliminar las externalidades negativas. Ello incluye reducir el daño causado a sistemas y áreas que afectan a las personas, tales como alimentos, movilidad, casas, educación, sanidad o entretenimiento, y gestionar externalidades tales como la contaminación del aire, el agua, la tierra, y el ruido, las emisiones de sustancia tóxicas y el cambio climático.

La aplicación de este modelo podría reducir hasta un 99% de los residuos en determinados sectores industriales; Adriana Zacarias Farah coordinadora regional de Eficiencia de Recursos y Consumo Sostenible de ONU Medio Ambiente en su artículo “¿Qué es la economía circular y cómo cuida del medio ambiento? ” expone algunos datos sobre el consumo actual que permiten dimensionar la demanda de recursos de la sociedad actual, ella menciona los siguientes datos “La urbanización, junto con una clase media en crecimiento, ha aumentado la demanda de bienes de consumo. En el siglo XX, excavamos, cortamos, perforamos o cosechamos 34 veces más materiales de construcción, 27 veces más minerales, 12 veces más combustibles fósiles y 3,6 veces más biomasa que en los años anteriores.” Los datos de esta especialista ponen en la mesa la enorme presión que la actividad extractivista del hombre tiene sobre los recursos naturales y el mensaje final que transmite Adriana Zacarias deja abierta una oportunidad que toda empresa y la colectividad debe implementar “Es necesario cambiar la forma en la que actualmente producimos y consumimos” Existe aún mucha tela por cortar para alinear los intereses del país a un desarrollo sostenible, este trabajo debe ser llevado a cabo por el Estado y el sector industrial donde el trabajo debe ser conjunto para poder desarrollar herramientas legislativas que brinden el soporte necesario para que las empresas puedan implementar la tecnología necesaria para aprovechar de mejor manera los residuos, las materias primas y la energía. (O)