La emergencia sanitaria marcó nuestra conducta, el uso de mascarilla quiera que no, se convirtió en un escudo de protección, no solo contra el coronavirus.
Se puede decir que la mayoría de la población continúa utilizando la mascarilla en espacios públicos, al consultar sobre el tema, argumentan que el virus continúa latente, aunque relantizado y prefieren mantener esta protección frente a un posible rebrote.
En el caso de los niños que comenzaron su escolaridad en la pandemia, la situación es muy interesante, muchos de ellos nunca se sacaron la mascarilla y hoy comienzan a conocerse sin este implemento, algo que a muchos le da alegría y a otros inseguridad, porque les falta confianza para mostrarse como son.
Las huellas psíquicas de la pandemia son evidentes, y solo el tiempo podrá subsanar estas situaciones extrañas que se volvieron normales con el fin de garantizar la salud y la vida. Por algún tiempo continuaremos comprando estos implementos y no es raro escuchar en locales y farmacias la expresión: “una mascarilla por favor”. (O)