Todas las ciudades del mundo deben crecer al ritmo del desarrollo dinámico de sus habitantes y por supuesto de sus exigencias, situación que precisa trabajar en base a una planificación, ya que, sin esta herramienta, las Autoridades no podrán ejecutar sus presupuestos de forma técnica.
Dentro de las obras que demanda una ciudad, encontramos aquellas de saneamiento ambiental, siendo las más visibles para propios y extraños las que se realizan en beneficio del ornato público; pues denotan cuidado, orden, higiene y estética.
El ornato público, es una herencia histórica de la civilización griega-helénica, en dónde se mantenía un ambiente con una estructura y belleza arquitectónica; prevalecían las avenidas amplias y calles con un trazado regular, provista de plazas y cruces adornados de monumentos, estatuas e infinidad de jardines, durante su apogeo se edificaron 5 de las 7 maravillas del mundo antiguo; siendo estas las razones para que el mundo contemporáneo la tome como una influencia positiva en la construcción de sus estructuras.
Hoy en día, el Gobierno Autónomo Descentralizado Municipal es la institución que se encuentra a cargo de cimentar obras en relación al ornato público; pero muchas veces se ha criticado los proyectos y monumentos dejados por burgomaestres anteriores, por no ser dignas de la ciudad; y otras que, siendo parte de la cultura latacungueña, no son en su forma, composición y presentación las que los ciudadanos de Latacunga aspiraban.
Tanto el Alcalde, Concejales, Director de Ambiente y el Jefe de Parques y Jardines de la Municipalidad, deben concentrar su atención en la estética de la ciudad, y esto se logra con la observación, mediante el recorrido de las calles de nuestra localidad, y por qué no, visitando otras ciudades; de esta manera se podrá ir identificando potenciales obras y arreglos que deberán ser atinadamente escogidas conforme la identidad, infraestructura e historia propia de cada sector; puesto que, no sería posible por citar un ejemplo que en el Centro Histórico se realice la construcción de una pileta o fuente de agua, como la ubicada recientemente en las calles Marqués de Maenza y Roosevelt, por el simple hecho que esta acción rompería la ornamentación determinada en ese lugar. De paso, hay que elogiar el rescate de este espacio público; lo que se ha hecho, ha mejorado notablemente a lo que ahí antes existía.
Por otra parte, es necesario dar vida y color en los sitios públicos; atinada ha sido la idea que ha concretado la siembra de varias plantas en los parterres entre vías, pero ya es momento de fumigarlas y abonarlas, para que presenten una mejor condición; no está por demás, ir colocando otras variedades de plantas con colores vivos. Siendo el clima frío de nuestra ciudad, existen en el mercado flores de diversas formas y colores adoptadas para esta temperatura.
El arreglo de las vías, debe ser siempre una prioridad para el GAD. Municipal, ya que la calzada en buen estado proporciona seguridad y confianza tanto a los usuarios internos como externos, demostrándose así la preocupación que tiene el cabildo para con su población; es imperioso que los trabajos se realicen de forma ágil, oportuna y en la noche, afín de no obstaculizar el libre tránsito y causar molestias a propietarios de locales y viviendas aledañas.
Para controlar y conservar siempre un ambiente agradable, necesariamente hay que endurecer las sanciones en las respectivas ordenanzas municipales para quienes atenten contra los espacios públicos y conjuntamente efectuar campañas de concienciación en escuelas y colegios para que se respeten las fachadas de viviendas y bienes públicos, los que con frecuencia se los utiliza como áreas para grafitis, letras o frases; vandalismo, que desencadena la inversión y utilización de fuertes recursos económicos para sus reparaciones. Para quien desee expresarse, convendría ubicar superficies aptas y adecuadas para el fomento de la creatividad.
Hay que identificar que los habitantes, no solo pueden esperar soluciones de las autoridades, es un compromiso suyo, por su responsabilidad social, el contribuir de una u otra manera al ornato público, con el fin de lograr colectivamente un lugar adecuado para el buen vivir del que tanto se habla; sin duda trabajar en equipo y de manera cooperativa fortalece la implementación de políticas públicas, esto debido al involucramiento de los ciudadanos en la toma de decisiones en la administración pública, lo que hace que, lo resuelto por las autoridades, guarden coherencia y legitimación ciudadana.
Existe mucho por hacer, pero se debe salir del escritorio, para poner en orden las ideas y realizar acciones que beneficien a la comunidad. ¡dando una mirada a la ciudad! se pueden transformar todos sus espacios.(O)

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