La pandemia y la marcada crisis económica, nos está obligando a encarar  una nueva forma de vida, nos encontramos frente a otra  realidad, una realidad en la que el desempleo campea y esto sin duda lleva a tener un nuevo nivel de gastos, en el que sin ser dramáticos, tendremos que bajar diez escalones.

La situación no es nada alentadora, la  situación objetiva del país no da para esperar mucho de las obligaciones en el tema laboral, la realidad  empuja a buscar nuevas alternativas para generar empleo, a estas circunstancias se suma la tecnología, que en muchos casos está remplazando la manos de obra. Está claro que muchos segmentos en plena crisis optarán por arrimarse a la tecnología y dejar a un lado, la costosa dependencia laboral, llena de obligaciones, que inclusive pueden terminar con los negocios, o en la cárcel para el empleador. Ante este contexto, el crecimiento de fuentes de trabajo se complica de gran manera. El Gobierno de manera urgente debe renovar la legislación laboral, un tema que tiene que ser acorde a las extremas circunstancias actuales, no podemos pretender que las calles del país, se sigan llenado de informalismo, un informalismo que no declara un dólar y por ende no genera impuestos, para que pueda funcionar el Estado, un Estado obeso, que no está acorde a la peor crisis económica y social del país y el mundo en las últimas décadas. (O)